¿Tanto importa el lenguaje? Me suelen preguntar cuando muestro abiertamente mi interés por utilizar un lenguaje no sexista. Lo importante es lo que piensas respecto a este tema, me suelen argumentar desvalorizando así el hecho de utilizar un lenguaje inclusivo.
Para mí el lenguaje es una muestra más de cómo concebimos el mundo, qué sociedades construimos y cómo nos relacionamos. Y evidentemente también comparto que es muy importante cómo pensamos.
Pensamiento y lenguaje, lenguaje y pensamiento. Últimamente pienso mucho sobre el origen del lenguaje y las funciones del pensamiento cuando observo la evolución casi milagrosa del desarrollo del lenguaje en mi hijo de dos años.
¿Cómo se relacionan? ¿Se da una relación de causa y efecto, una interrelación dialéctica? ¿Qué va antes, el pensamiento o el lenguaje? ¿Se desarrollan de forma independiente o de forma simultanea? ¿Son capacidades innatas o adquiridas? Me apasionaba esta asignatura cuando estudiaba psicología. Piaget, Chomsky, Vigotsky... diversas teorías intentaban explicarlo desde diferentes perspectivas.
Ahora, a través de la experiencia y el conocimiento que te da el vivir en sociedad, con hombres y mujeres, en una sociedad claramente patriarcal como la nuestra, lo que sí que tengo clarito y meridiano es que el lenguaje sí que importa, muy al contrario de lo que piensan much@s.
Si nuestro lenguaje incluye a las mujeres, personas y grupos tradicionalmente ignorados o excluidos, también pensaremos mejor. Porque el lenguaje refleja lo que somos y lo que aspiramos a ser. Porque las palabras no se las lleva el viento, sino que crean realidades. Son como semillas, y si queremos cosechar igualdad hemos de sembrar igualdad.
El título que había escogido inicialmente era el lema feminista: "lo que no se nombra, no existe". Pero de ahí se derivaba que si no me nombran no existo... Y como prefiero no dejar en manos de l@s demás mi existencia, lo cambié por "si no me nombras, no existes". Así, en lugar de que me excluyan a través del lenguaje, escojo excluir yo a quien no me tiene en cuenta.
Un uso del lenguaje que representa a hombres y mujeres es un lenguaje que no oculta, no subordina, no infravalora, no excluye y no quita la palabra a nadie. Mejor utilizar el lenguaje para crear, y no para anular, subordinar, infravalorar o excluir. Porque si hablamos mejor, también pensaremos mejor... y viceversa.
"Nunca se debe gatear cuando se tiene el impulso de volar". Hellen Keller, escritora y educadora. Blog sobre educación, psicología e igualdad.
miércoles, 13 de agosto de 2014
lunes, 28 de julio de 2014
La responsabilidad de ser
Se cuenta que una mujer agonizante hubo de comparecer ante un tribunal celestial.
- ¿Quién eres?- le preguntó una voz.
- Soy la mujer del alcalde- repuso ella.
- Te he preguntado quién eres y no con quién estás casada.
- Soy la madre de cuatro hij@s.
- Te he preguntado quién eres y no cuántos hij@s tienes.
- Soy maestra de escuela.
- Te he preguntado quién eres y no cuál es tu profesión.
- Soy cristiana.
- Te he preguntado quién eres y no tu religión.
- Soy una persona que iba todos los días a la iglesia y ayudaba a l@s pobres.
- Te he preguntado quién eres y no lo que hacías.
Tenemos la obligación de ser. No de ser un personaje determinado, o de ser "alguien", sino sencillamente "ser". Debemos luchar para llegar a ser "nosotr@s mism@s", para ser responsables conscientes de nuestra madurez y crecimiento personal, de nuestra cada vez mayor autonomía y libertad. Y cuanto antes empecemos, mejor!
- ¿Quién eres?- le preguntó una voz.
- Soy la mujer del alcalde- repuso ella.
- Te he preguntado quién eres y no con quién estás casada.
- Soy la madre de cuatro hij@s.
- Te he preguntado quién eres y no cuántos hij@s tienes.
- Soy maestra de escuela.
- Te he preguntado quién eres y no cuál es tu profesión.
- Soy cristiana.
- Te he preguntado quién eres y no tu religión.
- Soy una persona que iba todos los días a la iglesia y ayudaba a l@s pobres.
- Te he preguntado quién eres y no lo que hacías.
Tenemos la obligación de ser. No de ser un personaje determinado, o de ser "alguien", sino sencillamente "ser". Debemos luchar para llegar a ser "nosotr@s mism@s", para ser responsables conscientes de nuestra madurez y crecimiento personal, de nuestra cada vez mayor autonomía y libertad. Y cuanto antes empecemos, mejor!
viernes, 25 de julio de 2014
¿A qué precio buscamos la "excelencia educativa"?
En el discurso educativo está muy de moda la palabra "excelencia". A quienes nos gobiernan les encanta decir que hemos de trabajar para promover la excelencia.
Y cada vez que lo oigo me planteo lo mismo ¿qué se entiende por excelencia educativa? No es que esté en contra de caminar hacia la excelencia, que significa "Superior calidad o bondad que hace dign@ de singular aprecio y estimación algo". No hay nada de malo en querer lo mejor posible ya que nos impulsa a intentar mejorar y aprender continuamente.
En el campo empresarial su aplicación está clara "hacer el máximo con el mínimo posible y a la vez alcanzar la excelencia". Pero en educación ¿se puede aplicar de la misma manera? Quienes nos dedicamos a este campo comprobamos día a día que aplicarlo por analogía no funciona.
Una de las principales consecuencias de trabajar desde esta mirada son las prisas y la presión para que se den "los resultados deseados". Como si la buena educación, que no es lo mismo que enseñanza o transmisión de conocimientos, se pudiera desarrollar con prisas, sin respetar ritmos "humanos" y procesos de aprendizaje. Que se ha de respetar el ritmo de cada niñ@ lo oímos continuamente, pero muchas veces es solo un discurso que no se lleva a la práctica.
El problema aparece cuando nos centramos en la práctica de la búsqueda de la excelencia y nos olvidamos por el camino de "lo principal", de lo más importante. Y esto puede pasar según las estrategias educativas o enfoques pedagógicos que utilicemos y de cuales pensemos que son las finalidades de la educación.
Hay una historia antigua que habla precisamente de esto, de "lo principal":
"Cuenta esa historia que una pobre mujer con su bebé pasó frente a la entrada de una caverna y escuchó una voz misteriosa que decía: «Puedes entrar y coger todo lo que quieras, pero ¡no te olvides de lo principal!».
La mujer curiosa se acercó un poco más y escuchó otra vez la misma frase y algo más: «Después que salgas de la caverna la puerta se cerrará para siempre, así que ¡no te olvides de lo principal!».
La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas y pensó que jamás volvería a ser pobre y pasar hambre. Fascinada con tanto oro y joyas puso a su bebé bien ubicado en un rincón y empezó a recoger todo el oro y joyas que podía.
La voz misteriosa volvió a decir: «¡Date prisa! ¡Date prisa! ¡La puerta de la caverna ya se cierra ¡Date prisa!». La mujer, con mucha prisa, salió corriendo de la caverna con los brazos llenos de oro y joyas y escuchó en sus espaldas el fuerte sonido del cierre de las puertas. Pero… se dio cuenta de que su bebé se había quedado dentro. ¡Y para siempre! El tiempo pasó, la riqueza recogida en la caverna se acabó pronto, pero su desespero de madre duró mucho… Su conciencia le hacía preguntarse una y otra vez:
«¿Por qué me olvidé de lo principal?".
Como la madre con su bebé en el cuento, la educación es la encargada de las nuevas generaciones. Por ello es indispensable que no nos centremos únicamente en fomentar la cultura del éxito y la excelencia. Porque, los parámetros en función de los cuales definimos el éxito y la excelencia ¿son compatibles con los que definen la diversidad? ¿con los que definen la inclusión social? ¿con seres humanos que respetaran el mundo y lo llevaran a buen puerto?
Yo creo que sí pueden serlo, pero también estoy convencida de que muchas veces escuchamos la voz de la caverna que nos presiona para ir y escoger rápido y nos olvidamos de lo "principal en la educación", promoviendo la competitividad, no favoreciendo el respeto y la convivencia y centrándonos en metodologías destinadas a mejorar "los resultados". ¿Qué resultados? ¿Los que necesitamos de verdad los seres humanos?
L@s educador@s no podemos aceptar los ritmos frenéticos ya que respetar el ritmo de cada niñ@ y su proceso madurativo necesita tiempo, y los resultados "principales" sólo se observan a medio y largo plazo.
La escuela que queremos, la que tiene sentido, no es la que discute sobre cuántas horas ha de tener una materia, sino la que discute sobre las formas de integrar los conocimientos. No es la que se pone el foco de atención en los resultados y en facilitar las excelencias, sino la que estimula la conexión entre esos conocimientos y la vida, la que construye oportunidades diversas para cada niñ@ y compensa a l@s que tienen pocas, y la que crea y mantiene el deseo de saber y la implicación activa en el descubrir y experimentar continuamente.
Y cada vez que lo oigo me planteo lo mismo ¿qué se entiende por excelencia educativa? No es que esté en contra de caminar hacia la excelencia, que significa "Superior calidad o bondad que hace dign@ de singular aprecio y estimación algo". No hay nada de malo en querer lo mejor posible ya que nos impulsa a intentar mejorar y aprender continuamente.
En el campo empresarial su aplicación está clara "hacer el máximo con el mínimo posible y a la vez alcanzar la excelencia". Pero en educación ¿se puede aplicar de la misma manera? Quienes nos dedicamos a este campo comprobamos día a día que aplicarlo por analogía no funciona.
Una de las principales consecuencias de trabajar desde esta mirada son las prisas y la presión para que se den "los resultados deseados". Como si la buena educación, que no es lo mismo que enseñanza o transmisión de conocimientos, se pudiera desarrollar con prisas, sin respetar ritmos "humanos" y procesos de aprendizaje. Que se ha de respetar el ritmo de cada niñ@ lo oímos continuamente, pero muchas veces es solo un discurso que no se lleva a la práctica.
El problema aparece cuando nos centramos en la práctica de la búsqueda de la excelencia y nos olvidamos por el camino de "lo principal", de lo más importante. Y esto puede pasar según las estrategias educativas o enfoques pedagógicos que utilicemos y de cuales pensemos que son las finalidades de la educación.
Hay una historia antigua que habla precisamente de esto, de "lo principal":
"Cuenta esa historia que una pobre mujer con su bebé pasó frente a la entrada de una caverna y escuchó una voz misteriosa que decía: «Puedes entrar y coger todo lo que quieras, pero ¡no te olvides de lo principal!».
La mujer curiosa se acercó un poco más y escuchó otra vez la misma frase y algo más: «Después que salgas de la caverna la puerta se cerrará para siempre, así que ¡no te olvides de lo principal!».
La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas y pensó que jamás volvería a ser pobre y pasar hambre. Fascinada con tanto oro y joyas puso a su bebé bien ubicado en un rincón y empezó a recoger todo el oro y joyas que podía.
La voz misteriosa volvió a decir: «¡Date prisa! ¡Date prisa! ¡La puerta de la caverna ya se cierra ¡Date prisa!». La mujer, con mucha prisa, salió corriendo de la caverna con los brazos llenos de oro y joyas y escuchó en sus espaldas el fuerte sonido del cierre de las puertas. Pero… se dio cuenta de que su bebé se había quedado dentro. ¡Y para siempre! El tiempo pasó, la riqueza recogida en la caverna se acabó pronto, pero su desespero de madre duró mucho… Su conciencia le hacía preguntarse una y otra vez:
«¿Por qué me olvidé de lo principal?".
Como la madre con su bebé en el cuento, la educación es la encargada de las nuevas generaciones. Por ello es indispensable que no nos centremos únicamente en fomentar la cultura del éxito y la excelencia. Porque, los parámetros en función de los cuales definimos el éxito y la excelencia ¿son compatibles con los que definen la diversidad? ¿con los que definen la inclusión social? ¿con seres humanos que respetaran el mundo y lo llevaran a buen puerto?
Yo creo que sí pueden serlo, pero también estoy convencida de que muchas veces escuchamos la voz de la caverna que nos presiona para ir y escoger rápido y nos olvidamos de lo "principal en la educación", promoviendo la competitividad, no favoreciendo el respeto y la convivencia y centrándonos en metodologías destinadas a mejorar "los resultados". ¿Qué resultados? ¿Los que necesitamos de verdad los seres humanos?
L@s educador@s no podemos aceptar los ritmos frenéticos ya que respetar el ritmo de cada niñ@ y su proceso madurativo necesita tiempo, y los resultados "principales" sólo se observan a medio y largo plazo.
La escuela que queremos, la que tiene sentido, no es la que discute sobre cuántas horas ha de tener una materia, sino la que discute sobre las formas de integrar los conocimientos. No es la que se pone el foco de atención en los resultados y en facilitar las excelencias, sino la que estimula la conexión entre esos conocimientos y la vida, la que construye oportunidades diversas para cada niñ@ y compensa a l@s que tienen pocas, y la que crea y mantiene el deseo de saber y la implicación activa en el descubrir y experimentar continuamente.
domingo, 5 de enero de 2014
Transformarse para volar
"Un día de primavera, un viajante descansaba tranquilamente al
borde del camino bajo un árbol. Mirando la naturaleza que le rodeaba, observó
cómo la oruga de una crisálida de mariposa intentaba abrirse paso a través de
una pequeña abertura aparecida en el capullo. Estuvo largo rato contemplando
cómo la mariposa iba esforzándose hasta que, de repente, pareció detenerse. Tal
vez la mariposa –pensó aquel hombre- había llegado al límite de sus fuerzas y
no conseguiría ir más lejos.
Así que, decidido a ayudar a la mariposa, cogió unas tijeras de su mochila y ensanchó el orificio del capullo. La mariposa, de esta forma, salió fácilmente. Su cuerpo estaba blanquecino, era pequeño y tenía las alas aplastadas. El hombre, preocupado, continuó observándola esperando que, en cualquier momento, la mariposa abriera sus alas, las estirara y echara a volar. Pero pasó el tiempo y nada de eso ocurrió. La mariposa nunca voló, y las pocas horas que sobrevivió las pasó arrastrando lastimosamente su cuerpo débil y sus alas encogidas hasta que, finalmente, murió".
Aquel caminante, cargado de buenas intenciones, con voluntad de ayudar y evitar el sufrimiento a la mariposa, no comprendió que el esfuerzo de aquel insecto para abrirse camino a través del capullo era absolutamente vital y necesario, pues esa era, precisamente, la manera que la naturaleza había dispuesto para que la circulación de su cuerpo llegara a las alas y estuviera lista para volar una vez hubiera salido al exterior.
El proceso de la vida humana tampoco está exento de crecimiento, esfuerzo y sufrimiento continuo, y nadie puede sustituirnos y vivirla por nosotr@s. A veces, con la buena voluntad de ahorrar sufrimiento a quienes nos rodean, aceleramos procesos, tomamos decisiones por l@s demás y aconsejamos pensando en cómo actuaríamos nosotr@s, en lugar de limitarnos a acompañar respetando el proceso de cada persona. Olvidamos a veces que cada un@ debemos tomar nuestras propias decisiones y que para poder aprender, evolucionar y crecer necesitamos tiempo, esfuerzo, arriesgarnos y no paralizarnos ante los cambios u obstáculos. Vivir con todas sus consecuencias, aprovechando al máximo nuestro inmenso potencial es la manera de poder volar cada vez más alto, en lugar de pasarnos la vida planeando...
martes, 5 de noviembre de 2013
¿Qué margen de confianza te das en la vida?
"Un aguador de la India tenía sólo dos
grandes vasijas que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los
hombros; una tenía varias grietas por las que escapaba el agua en forma
constante, por lo que al final del camino sólo conservaba la mitad del preciado
líquido, mientras que la otra vasija era “perfecta” y mantenía intacto su
contenido.
Esto sucedía diariamente. La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía idónea para los fines que fue creada, pero la vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. Así que al cabo de dos años le dijo a su aguador: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas, solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo.”
El aguador contesto: “Cuando regresemos a casa quiero que observes las bellas flores que crecen a los largo del camino”, y así lo hizo la vasija, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a los largo de la vereda, pero siguió sintiéndose apenada porque al final solo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio.
El aguador le dijo entonces: “¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días tú las has regado y yo he podido recogerlas. Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza”.
El camino de la fuente. Cuento Indio.
El camino por la vida ni es tan exacto ni lo podemos controlar tanto como los cálculos y estudios estadísticos, por mucho que a veces nos empeñemos. Entre el margen del 5% de error que se suele manejar en estadística y el 50% que nos indicaría que estamos sobreviviendo, hay un margen amplio en el cual movernos a lo largo de nuestra vida.
Habrá momentos en que estemos a mínimos, otros en que nos salgamos y otros en los que sólo tenemos la sensación de sobrevivir y que todo nos sobrepasa. Es la media de todos esos momentos, muy buenos, buenos, regulares, malos y muy malos, lo que nos ha de guiar en nuestra sensación de felicidad. Por eso es importante darse un buen margen de confianza, o de error, para que en los momentos más bajos no nos sintamos sobrepasad@s.
Entre vivir de manera rígida y que todo el mundo se adapte a mi o estar siempre adaptándonos al entorno sin pensar en nosotr@s mism@s, se puede hacer el camino de una manera flexible. Como las lianas, esas plantas trepadoras con tallos delgados y flexibles que se enredan para subir hasta encontrar la luz del sol, sus troncos se van deteniendo en las ramas de su alrededor y así se van enlazando a otras plantas y árboles con tanta fuerza que si se corta el tronco de uno de ellos el resto no cae.
Esto sucedía diariamente. La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía idónea para los fines que fue creada, pero la vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. Así que al cabo de dos años le dijo a su aguador: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas, solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo.”
El aguador contesto: “Cuando regresemos a casa quiero que observes las bellas flores que crecen a los largo del camino”, y así lo hizo la vasija, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a los largo de la vereda, pero siguió sintiéndose apenada porque al final solo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio.
El aguador le dijo entonces: “¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días tú las has regado y yo he podido recogerlas. Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza”.
El camino de la fuente. Cuento Indio.
Buscar continuamente la perfección, vivir esperando que nuestras expectativas se cumplan siempre al 100%, sin margen de error y de manera rígida, nos lleva a estados de ansiedad, frustración y sufrimiento continuos.
Tod@s somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar estas “grietas” para reconducir nuestras expectativas, aprender de lo que parecería ser una imperfección e incluso llegar a pensar que simplemente es uno de los rasgos que me caracterizan.
Esta vasija debido a sus grietas tenía un margen o intervalo de confianza del 50% para el objetivo que inicialmente se había creado. De entrada podría parecer poco, pero si somos capaces de flexibilizarnos, aprender a hacer un poco de contorsionismo y aceptar márgenes de error más grandes, nos frustraremos menos, nos relajaremos más y se potenciará nuestra capacidad creativa para repensar y reconvertir nuestros objetivos iniciales en otros igualmente válidos y que nos permitan vivir más seren@s y felices.
Esta vasija debido a sus grietas tenía un margen o intervalo de confianza del 50% para el objetivo que inicialmente se había creado. De entrada podría parecer poco, pero si somos capaces de flexibilizarnos, aprender a hacer un poco de contorsionismo y aceptar márgenes de error más grandes, nos frustraremos menos, nos relajaremos más y se potenciará nuestra capacidad creativa para repensar y reconvertir nuestros objetivos iniciales en otros igualmente válidos y que nos permitan vivir más seren@s y felices.
El camino por la vida ni es tan exacto ni lo podemos controlar tanto como los cálculos y estudios estadísticos, por mucho que a veces nos empeñemos. Entre el margen del 5% de error que se suele manejar en estadística y el 50% que nos indicaría que estamos sobreviviendo, hay un margen amplio en el cual movernos a lo largo de nuestra vida.
Habrá momentos en que estemos a mínimos, otros en que nos salgamos y otros en los que sólo tenemos la sensación de sobrevivir y que todo nos sobrepasa. Es la media de todos esos momentos, muy buenos, buenos, regulares, malos y muy malos, lo que nos ha de guiar en nuestra sensación de felicidad. Por eso es importante darse un buen margen de confianza, o de error, para que en los momentos más bajos no nos sintamos sobrepasad@s.
Entre vivir de manera rígida y que todo el mundo se adapte a mi o estar siempre adaptándonos al entorno sin pensar en nosotr@s mism@s, se puede hacer el camino de una manera flexible. Como las lianas, esas plantas trepadoras con tallos delgados y flexibles que se enredan para subir hasta encontrar la luz del sol, sus troncos se van deteniendo en las ramas de su alrededor y así se van enlazando a otras plantas y árboles con tanta fuerza que si se corta el tronco de uno de ellos el resto no cae.
jueves, 10 de octubre de 2013
Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación, hay un hombre que redescubre el camino hacia la libertad
8:10 h
Estoy bastante catatónica todavía, tomándome un café en la terraza de una cafetería antes de entrar a trabajar, hasta que de pronto una escena me espabila de golpe.
Tengo una mesa delante con 8 personas, todas del sexo masculino, que hasta el momento no habían conseguido despertar mis sentidos. De pronto todos empiezan a hablar más alto. Resulta que ha salido la camarera con los bocadillos de tortilla y está preguntando para quién es el que no tiene sal. A pesar de que el señor que finalmente lo quería sin sal está justo al lado de ella no se entera de la pregunta. La chica sigue aguantando la bandeja con los bocadillos esperando que le contesten. Empiezan todos a bromear con el tema de la tortilla sin sal hasta que finalmente el susodicho se da por aludido y la chica puede servir los bocadillos.
La camarera vuelve para dentro y entonces empieza la función de machos ibéricos. "Ja ja ja, jo jo jo...". "No te enterabas porque le estabas mirando las tetas". "Menudas tetas tiene la tía". "Si, sí, y porque no teníais a la vista el culo". Etc, etc, etc, durante varios minutos, a ver quien la dice más gorda, hasta que la chica vuelve a salir con el resto de bocadillos.
Yo mientras con el cortado ya atragantado y el bocadillo que no sé si acabármelo para no vomitar...
Y no contentos con el espectáculo dado sin su presencia pero sí ante la mía, aprovechan la ocasión para continuar pavoneándose pero esta vez en presencia de ella. La chica aguanta el tipo como puede y con un intento de su mejor sonrisa en la cara se mete para dentro una vez servidos el resto de bocatas.
A mi me entran ganas de decirles cuatro cosas, pero si algo he aprendido en mi vida es que las mujeres hemos de saber defendernos solitas, sin esperar siempre que nos salve alguien y menos aún un hombre de según que tipo. Y también que hemos de decidir en qué momentos vale la pena hacerlo en función de lo que nos jugamos, como por ejemplo un trabajo. Así que decidí respetar que esa chica no se defendiera ante esa agresión machista, me acabé como pude el bocadillo y me marché.
Moraleja: A pesar de que en esa mesa había un buen concentrado de "caverna", por suerte, cada vez quedan menos hombres de este tipo...
Tanto la identidad femenina como la masculina se han establecido a lo largo de la historia de manera estereotipada asignando unos rasgos y roles completamente diferentes y en función del sexo.
Las mujeres llevamos tiempo luchando por empoderarnos y deconstruir esas identidades impuestas tradicionalmente para pasar a un nuevo modelo de feminidad que nos permita ser más autónomas. El feminismo ha tenido un gran papel en esta deconstucción y en la búsqueda de identidades compartidas que nos ayuden a superar los modelos tradicionales de masculinidad y feminidad y que nos permitan funcionar como seres humanos complet@s.
Es evidente que hay diferencias psicosexuales claras entre hombres y mujeres, así como también es evidente no se pueden justificar atendiendo únicamente a la herencia genética. En un porcentaje mucho más alto en la construcción de la identidad masculina y femenina influye la construcción social y de ahí la importancia de enfocar el tema des de una perspectiva de género. Al igual que también influyen en la configuración de estas identidades, los factores culturales, económicos, políticos...
Desde la psicología social ya se está abordando este proceso de construcción de una nueva indentidad masculina, lejos del modelo patriarcal aún vigente de sociedad y familia. Es básico por tanto que los hombres se suban al carro de una vez por todas y se sumen a la lucha para deconstruir el ideal masculino tradicional y pasar a un nuevo modelo de virilidad que les permita ser personas en el amplio sentido de la palabra, sin las limitaciones de los roles estereotipados que les han sido asignados.
Todo ello implica necesariamente renunciar a un poder basado en la violencia, humillación e infravaloración de la mitad de la humanidad. Un orden patriarcal y un machismo del cual las mujeres se han llevado la peor parte y los hombres la mayoría de los beneficios en el ámbito personal, familiar, laboral y social. Pero a causa del cual los hombres también han sufrido una serie costes o consecuencias negativas.
Por ello se hace necesario caminar hacia un nuevo modelo de masculinidad que desbanque al tradicional y esté basado en roles más compartidos, donde los hombres también puedan exteriorizar emociones sin ser juzgados, aceptar su propia vulnerabilidad, aprender a resolver conflictos de manera pacífica y negociando, aceptar actitudes y comportamientos etiquetados como femeninos y que también les son necesarios para un desarrollo integral de su persona. O como dice Daniel Gabarró, una modelo de masculinidad completo, igualitario y no violento.
Con lo que todo ello implica de percepción de pérdida de poder y control sobre el sistema familiar y social pero también de ganancias de libertad: para expresarse emocionalmente, para compartir la crianza de l@s hij@s, para no tener que estar demostrando continuamente la hombría y la supuesta superioridad sobre la mujer, para construir relaciones sanas, igualitarias y no basadas en el poder, para crecer como personas completas...
También en muchas de las problemáticas sociales existentes este modelo tradicional machista tiene un peso importante: fracaso escolar, conductas de bulling, violencia de género, acoso sexual y violaciones, discriminación laboral femenina, homofobia, accidentes de tráfico y laborales, delincuencia, paternidad distanciada, conductas de riesgo...
Ya hay muchos grupos de hombres que han entendido que este es el camino y que se juntan solos y con las mujeres para trabajar junt@s en la superación de los mandatos del Patriarcado y ser protagonistas de su propio cambio. Supone en primer lugar un compromiso personal, de mobilización de la propia consciencia, de remover su propia identidad para encontrar el camino que permita llenar el vacío que supone liberarse de esas viejas cargas y afrontar la vida con una mirada más diversa y completa.
Des de mi punto de vista el feminismo abrió el horizonte, un horizonte enorme hacia el cual algunas mujeres ya hemos transitado un largo camino y algunos hombres lo han comenzado. Y aún queda mucho camino por recorrer y muchas personas que unirse.
Promover el cambio en los hombres hacia posiciones superadoras de la cultura machista es una contribución necesaria para avanzar hacia la construcción de una sociedad más justa y solidaria.
¿Por qué?
Porque la identidad masculina tradicional no es adaptativa.
Porque desde una visión feminista, solidaria y transformadora de la realidad no se puede aceptar que las diferencias biológicas se conviertan en desigualdades sociales y culturales.
Y porque es una cuestión de justicia social y también de salud psicológica colectiva e individual.
"POR CADA MUJER CANSADA DE SER CALIFICADA COMO HEMBRA EMOCIONAL, HAY UN HOMBRE AL QUE LE LE HA NEGADO EL DERECHO A LLORAR Y SER DELICADO"
"POR CADA MUJER QUE NO HA TENIDO ACCESO A UN TRABAJO O A UN SALARIO SATISFACTORIO, HAY UN HOMBRE HA TENIDO QUE ASUMIR LA RESPONSABILIDAD ECONÓMICA DE OTRO SER HUMANO"
"POR CADA MUJER CANSADA DE SER UN OBJETO SEXUAL, HAY UN HOMBRE PREOCUPADO POR SU POTENCIA SEXUAL"
"POR CADA MUJER CATALOGADA COMO POCO FEMENINA CUANDO COMPITE, HAY UN HOMBRE OBLIGADO A COMPETIR PARA QUE NO SE DUDE DE SU MASCULINIDAD"
.........
_____________________________________________________________________
Las ideas expresadas son fruto de mi experiencia personal y profesional y de unas cuantas lecturas sobre el tema a lo largo de mi vida. Algunas que recuerdo especialmente:
- Te pego porque te quiero. Leonor Cantera Espinosa.
- Transformar a los hombres, un reto social. Daniel Gabarró Berbegal.
- Hacia una nueva identidad masculina. Pere Compte i López, José Luis Oreiro Álvarez.
- Mi marido me pega lo normal. Miguel Lorente Acosta.
Estoy bastante catatónica todavía, tomándome un café en la terraza de una cafetería antes de entrar a trabajar, hasta que de pronto una escena me espabila de golpe.
Tengo una mesa delante con 8 personas, todas del sexo masculino, que hasta el momento no habían conseguido despertar mis sentidos. De pronto todos empiezan a hablar más alto. Resulta que ha salido la camarera con los bocadillos de tortilla y está preguntando para quién es el que no tiene sal. A pesar de que el señor que finalmente lo quería sin sal está justo al lado de ella no se entera de la pregunta. La chica sigue aguantando la bandeja con los bocadillos esperando que le contesten. Empiezan todos a bromear con el tema de la tortilla sin sal hasta que finalmente el susodicho se da por aludido y la chica puede servir los bocadillos.
La camarera vuelve para dentro y entonces empieza la función de machos ibéricos. "Ja ja ja, jo jo jo...". "No te enterabas porque le estabas mirando las tetas". "Menudas tetas tiene la tía". "Si, sí, y porque no teníais a la vista el culo". Etc, etc, etc, durante varios minutos, a ver quien la dice más gorda, hasta que la chica vuelve a salir con el resto de bocadillos.
Yo mientras con el cortado ya atragantado y el bocadillo que no sé si acabármelo para no vomitar...
A mi me entran ganas de decirles cuatro cosas, pero si algo he aprendido en mi vida es que las mujeres hemos de saber defendernos solitas, sin esperar siempre que nos salve alguien y menos aún un hombre de según que tipo. Y también que hemos de decidir en qué momentos vale la pena hacerlo en función de lo que nos jugamos, como por ejemplo un trabajo. Así que decidí respetar que esa chica no se defendiera ante esa agresión machista, me acabé como pude el bocadillo y me marché.
Moraleja: A pesar de que en esa mesa había un buen concentrado de "caverna", por suerte, cada vez quedan menos hombres de este tipo...
Tanto la identidad femenina como la masculina se han establecido a lo largo de la historia de manera estereotipada asignando unos rasgos y roles completamente diferentes y en función del sexo.
Las mujeres llevamos tiempo luchando por empoderarnos y deconstruir esas identidades impuestas tradicionalmente para pasar a un nuevo modelo de feminidad que nos permita ser más autónomas. El feminismo ha tenido un gran papel en esta deconstucción y en la búsqueda de identidades compartidas que nos ayuden a superar los modelos tradicionales de masculinidad y feminidad y que nos permitan funcionar como seres humanos complet@s.
Es evidente que hay diferencias psicosexuales claras entre hombres y mujeres, así como también es evidente no se pueden justificar atendiendo únicamente a la herencia genética. En un porcentaje mucho más alto en la construcción de la identidad masculina y femenina influye la construcción social y de ahí la importancia de enfocar el tema des de una perspectiva de género. Al igual que también influyen en la configuración de estas identidades, los factores culturales, económicos, políticos...
Desde la psicología social ya se está abordando este proceso de construcción de una nueva indentidad masculina, lejos del modelo patriarcal aún vigente de sociedad y familia. Es básico por tanto que los hombres se suban al carro de una vez por todas y se sumen a la lucha para deconstruir el ideal masculino tradicional y pasar a un nuevo modelo de virilidad que les permita ser personas en el amplio sentido de la palabra, sin las limitaciones de los roles estereotipados que les han sido asignados.
Todo ello implica necesariamente renunciar a un poder basado en la violencia, humillación e infravaloración de la mitad de la humanidad. Un orden patriarcal y un machismo del cual las mujeres se han llevado la peor parte y los hombres la mayoría de los beneficios en el ámbito personal, familiar, laboral y social. Pero a causa del cual los hombres también han sufrido una serie costes o consecuencias negativas.
Por ello se hace necesario caminar hacia un nuevo modelo de masculinidad que desbanque al tradicional y esté basado en roles más compartidos, donde los hombres también puedan exteriorizar emociones sin ser juzgados, aceptar su propia vulnerabilidad, aprender a resolver conflictos de manera pacífica y negociando, aceptar actitudes y comportamientos etiquetados como femeninos y que también les son necesarios para un desarrollo integral de su persona. O como dice Daniel Gabarró, una modelo de masculinidad completo, igualitario y no violento.
Con lo que todo ello implica de percepción de pérdida de poder y control sobre el sistema familiar y social pero también de ganancias de libertad: para expresarse emocionalmente, para compartir la crianza de l@s hij@s, para no tener que estar demostrando continuamente la hombría y la supuesta superioridad sobre la mujer, para construir relaciones sanas, igualitarias y no basadas en el poder, para crecer como personas completas...
También en muchas de las problemáticas sociales existentes este modelo tradicional machista tiene un peso importante: fracaso escolar, conductas de bulling, violencia de género, acoso sexual y violaciones, discriminación laboral femenina, homofobia, accidentes de tráfico y laborales, delincuencia, paternidad distanciada, conductas de riesgo...
Ya hay muchos grupos de hombres que han entendido que este es el camino y que se juntan solos y con las mujeres para trabajar junt@s en la superación de los mandatos del Patriarcado y ser protagonistas de su propio cambio. Supone en primer lugar un compromiso personal, de mobilización de la propia consciencia, de remover su propia identidad para encontrar el camino que permita llenar el vacío que supone liberarse de esas viejas cargas y afrontar la vida con una mirada más diversa y completa.
Des de mi punto de vista el feminismo abrió el horizonte, un horizonte enorme hacia el cual algunas mujeres ya hemos transitado un largo camino y algunos hombres lo han comenzado. Y aún queda mucho camino por recorrer y muchas personas que unirse.
Promover el cambio en los hombres hacia posiciones superadoras de la cultura machista es una contribución necesaria para avanzar hacia la construcción de una sociedad más justa y solidaria.
¿Por qué?
Porque la identidad masculina tradicional no es adaptativa.
Porque desde una visión feminista, solidaria y transformadora de la realidad no se puede aceptar que las diferencias biológicas se conviertan en desigualdades sociales y culturales.
Y porque es una cuestión de justicia social y también de salud psicológica colectiva e individual.
"POR CADA MUJER CANSADA DE SER CALIFICADA COMO HEMBRA EMOCIONAL, HAY UN HOMBRE AL QUE LE LE HA NEGADO EL DERECHO A LLORAR Y SER DELICADO"
"POR CADA MUJER QUE NO HA TENIDO ACCESO A UN TRABAJO O A UN SALARIO SATISFACTORIO, HAY UN HOMBRE HA TENIDO QUE ASUMIR LA RESPONSABILIDAD ECONÓMICA DE OTRO SER HUMANO"
"POR CADA MUJER CANSADA DE SER UN OBJETO SEXUAL, HAY UN HOMBRE PREOCUPADO POR SU POTENCIA SEXUAL"
"POR CADA MUJER CATALOGADA COMO POCO FEMENINA CUANDO COMPITE, HAY UN HOMBRE OBLIGADO A COMPETIR PARA QUE NO SE DUDE DE SU MASCULINIDAD"
.........
_____________________________________________________________________
Las ideas expresadas son fruto de mi experiencia personal y profesional y de unas cuantas lecturas sobre el tema a lo largo de mi vida. Algunas que recuerdo especialmente:
- Te pego porque te quiero. Leonor Cantera Espinosa.
- Transformar a los hombres, un reto social. Daniel Gabarró Berbegal.
- Hacia una nueva identidad masculina. Pere Compte i López, José Luis Oreiro Álvarez.
- Mi marido me pega lo normal. Miguel Lorente Acosta.
lunes, 16 de septiembre de 2013
Hay algo deliciosamente escandaloso en la frase "Mujer mayor fresca y esplendorosa"
Hay algo deliciosamente escandaloso en la frase "Mujer mayor fresca y esplendorosa".
Jean Shinoda Bolen.
Esta es la frase que inicia el libro "TAN FRESCAS", de Anna Freixas Farré, doctora en Psicología y profesora jubilada de la Universidad de Córdoba.
Un libro que rompe tópicos y mitos sobre la vejez de las mujeres, las nuevas mujeres mayores del siglo XXI. Aborda multitud de temas que te hacen cuestionar continuamente tu manera de vivir la vida como mujer adulta en proceso de envejecimiento y reflexionar sobre muchos tópicos que rodean esta etapa: la edad, el físico, la actividad, cómo nos percibimos, el hacer balance, la salud y la enfermedad, nuestros cuerpos y nuestra imagen corporal, la sexualidad, los vínculos, la cultura "single", la amistad, la sororidad, la soledad, el valor de las redes, las transiciones hacia la libertad, la espiritualidad...
Ofrece una visión de una nueva generación de mujeres que comenzaron a romper moldes en su juventud y que ahora afrontan la última fase de sus vidas con independencia y rompiendo los estereotipos en los cuales fueron encasilladas.
La mayoría de los mitos que rodean esta etapa de la vida constituyen ideas falsas y se centran, básicamente, en el deterioro progresivo físico y mental, el aislamiento, la ausencia de sexualidad, en convertirse en una carga par la familia y la sociedad, la falta de creatividad y la dependencia.
La soledad es una necesidad para las personas que han vivido demasiado acompañadas, para las mujeres que pasaron de la casa paterna a la casa familiar sin respiro. Un deseo que a veces desconocemos tener. Carolyn Heilbrun la describe como un placer para quienes han conseguido otorgar significado a su vida, una oportunidad para vivir el presente como un regalo, algo que no dejamos escapar porque nos permite tomar las riendas de nuestro día a día, ordenar el tiempo. Un placer similar al de los grandes descubrimientos. En este sentido, pues, la soledad es como una conquista, un espacio de bienestar. Si queremos reinventarnos, necesitamos tiempo para pensar, meditar, integrar el pasado y vislumbrar el futuro. Tiempo y espacio para nuestra vida interior, ¿cómo podemos combinar esta necesidad con la compañía y conversación con las personas que nos importan?
Nos lo dijo nuestra maestra Virginia Woolf: las mujeres necesitamos una habitación propia. Un espacio personal en el que pensar, ordenar nuestra mente y nuestras emociones -una habitación, una mesa, un rincón, un cajón-. Pero no una habitación cualquiera, no; dice textualmente. "Una habitación con un pestillo en la puerta". Ni más ni menos. Un espacio en el que no haya continuas interrupciones, donde podamos concentrarnos, estar a solas".
Por ello, nos recomienda lucir la vejez, no enmascarar los signos de la edad, celebrar la menopausia como un rito de liberación y desprendernos de responsabilidades afectivas que no nos pertenecen...
A lo largo del libro demuestra que la autonomía, la libertad y la sexualidad se pueden vivir de forma diferente y placentera. Nos invita, desde la aceptación de la realidad, a enfrentarnos con optimismo, sin tabúes y sin prejuicios a todo aquello en relación al proceso de envejecer que de entrada nos atemoriza y disgusta.
A continuación, uno de los fragmentos que más me han gustado:
Elogio a la soledad
"Ahora al fin
ha traspasado el tiempo del duelo,
ahora puede decir, sin pena ni engaño
¡Bendita Soledad!
La soledad es una realidad a la que todos los seres humanos debemos hacer frente a medida que nos hacemos mayores. Diversos elementos se combinan a lo largo de la vida de las mujeres -la longevidad, las normas sociales y la pobreza-, de manera que tenemos una alta probabilidad de pasar un número importante de años sin pareja, a partir de la segunda edad adulta. Si bien es cierto que en numerosas ocasiones se empieza a vivir a solas a partir del divorcio o la viudedad, para un número importante de mujeres vivir a solas es una elección personal, y lo prefieren a cualquier otro arreglo de tipo familiar.
La soledad es una necesidad para las personas que han vivido demasiado acompañadas, para las mujeres que pasaron de la casa paterna a la casa familiar sin respiro. Un deseo que a veces desconocemos tener. Carolyn Heilbrun la describe como un placer para quienes han conseguido otorgar significado a su vida, una oportunidad para vivir el presente como un regalo, algo que no dejamos escapar porque nos permite tomar las riendas de nuestro día a día, ordenar el tiempo. Un placer similar al de los grandes descubrimientos. En este sentido, pues, la soledad es como una conquista, un espacio de bienestar. Si queremos reinventarnos, necesitamos tiempo para pensar, meditar, integrar el pasado y vislumbrar el futuro. Tiempo y espacio para nuestra vida interior, ¿cómo podemos combinar esta necesidad con la compañía y conversación con las personas que nos importan?
Nos lo dijo nuestra maestra Virginia Woolf: las mujeres necesitamos una habitación propia. Un espacio personal en el que pensar, ordenar nuestra mente y nuestras emociones -una habitación, una mesa, un rincón, un cajón-. Pero no una habitación cualquiera, no; dice textualmente. "Una habitación con un pestillo en la puerta". Ni más ni menos. Un espacio en el que no haya continuas interrupciones, donde podamos concentrarnos, estar a solas".
Qué percepción tan diferente y bonita sobre la soledad. Entender la soledad como una oportunidad para vivir la vida con plenitud (aunque de entrada pueda sonar contradictorio). Como oportunidad para la reflexión y la evaluación de los procesos vividos.
Hace poco que traspasé los 40 y ya he podido ver en muchas ocasiones como para las mujeres de cierta edad el hecho de vivir a solas les ha permitido un encuentro con deseos aplazados durante tanto tiempo que se habían vuelto irreconocibles...
No es fácil estar sola con nosotras mismas. El ser capaces de adentrarnos en nuestro interior, con humildad y sinceridad, requiere un gran entrenamiento, un profundo proceso de autoconocimiento para el cual vale la pena empezar a entrenarse cuanto antes. Para ello, y para reflexionar sobre muchos otros temas relacionados con la etapa de la vejez, os recomiendo a todas las mujeres mayores de 40 la lectura de "Tan frescas".
sábado, 14 de septiembre de 2013
NO PERDAMOS EL TIEMPO
"NO PERDAMOS EL TIEMPO", de Gloria Fuertes, la poetisa de l@s niñ@s y también mujer comprometida con la realidad que le rodeaba. A continuación, uno de sus preciosos y arrolladores poemas:
Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando
¿Qué importancia tiene todo eso,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna?
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta ay ayudarle es lo sano.
Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.
Poetas, no perdamos en tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.
Gloria Fuertes
Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando
¿Qué importancia tiene todo eso,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna?
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta ay ayudarle es lo sano.
Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.
Poetas, no perdamos en tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.
Gloria Fuertes
lunes, 2 de septiembre de 2013
¿Cabrá aquí todo lo que en la escuela me van a meter en la cabeza?
La mayoría de l@s profesionales que nos dedicamos al mundo de la educación hemos comenzado hoy a prepararnos para el nuevo curso que comienza. Hoy precisamente me ha venido a la cabeza la frase de Mario Benedetti "Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas". La enunció como pensamiento político pero yo pienso que se puede aplicar claramente a la educación, al proceso educativo.
Porque para quienes pensamos que la educación ha de permitir encontrar a cada un@ el sentido de los aprendizajes que recibe, que ha de facilitar el interés por el aprendizaje continuado y que ha promover los valores del compromiso consigo mism@, con l@s otr@s y con la vida, del respeto mutuo, la proactividad, la autonomía, la autocrítica, la flexibilidad... no nos sirve la enseñanza de conocimientos que no tienen sentido y que son facilmente localizables en "google".
Las hablilidades, actitudes y competencias que potenciemos en los niños y las niñas y en l@s jóvenes han de ser significativas y se han de aprender a través de metodologías de proceso que inviten a compartir conocimiento, a intercambiarlo, a cuestionarlo y autocuestionarlo, a contrastarlo, a investigar, a innovar, a ser creativ@s, a buscar sus propias respuestas y a realizar sus propias preguntas. Ya no sirven las metodologías centradas en la productividad, en buscar respuestas a preguntas de manera reactiva y en conseguir resultados puntuales e inmediatos.
No hay verdades absolutas, todo cambia y evoluciona (el conocimiento, las lenguas, la ciencia, las culturas, las religiones...) y por tanto no tiene sentido la memorización de conocimientos transitorios como si fueran a ser permanentes. Tampoco las identidades son estáticas y permanentes. Como plantea Zygmunt Bauman, a través de su concepto de modernidad líquida, las identidades son como una costra volcánica que se endurece, vuelve a fundirse y cambia constantemente de forma. Plantea una nueva forma de entender la sociedad moderna, la sociedad líquida, en la cual todo se mueve, vivimos en la incertidumbre e incluso se relativizan los valores tradicionales.
Ya no tiene sentido pues ese afán de enseñar para acumular, del conocimiento de la verdad útil para toda la vida. Ahora más que nunca es importante educar para vivir en un mundo sobresaturado de información, para el conocimiento válido mientras no se demuestre lo contrario y por tanto de utilidad pasajera. Y en este contexto, lo primero que deberíamos plantearnos los educadores y educadoras es aprender cómo poder preparar a las nuevas generaciones para vivir en un mundo así.
Porque para quienes pensamos que la educación ha de permitir encontrar a cada un@ el sentido de los aprendizajes que recibe, que ha de facilitar el interés por el aprendizaje continuado y que ha promover los valores del compromiso consigo mism@, con l@s otr@s y con la vida, del respeto mutuo, la proactividad, la autonomía, la autocrítica, la flexibilidad... no nos sirve la enseñanza de conocimientos que no tienen sentido y que son facilmente localizables en "google".
Las hablilidades, actitudes y competencias que potenciemos en los niños y las niñas y en l@s jóvenes han de ser significativas y se han de aprender a través de metodologías de proceso que inviten a compartir conocimiento, a intercambiarlo, a cuestionarlo y autocuestionarlo, a contrastarlo, a investigar, a innovar, a ser creativ@s, a buscar sus propias respuestas y a realizar sus propias preguntas. Ya no sirven las metodologías centradas en la productividad, en buscar respuestas a preguntas de manera reactiva y en conseguir resultados puntuales e inmediatos.
No hay verdades absolutas, todo cambia y evoluciona (el conocimiento, las lenguas, la ciencia, las culturas, las religiones...) y por tanto no tiene sentido la memorización de conocimientos transitorios como si fueran a ser permanentes. Tampoco las identidades son estáticas y permanentes. Como plantea Zygmunt Bauman, a través de su concepto de modernidad líquida, las identidades son como una costra volcánica que se endurece, vuelve a fundirse y cambia constantemente de forma. Plantea una nueva forma de entender la sociedad moderna, la sociedad líquida, en la cual todo se mueve, vivimos en la incertidumbre e incluso se relativizan los valores tradicionales.
Ya no tiene sentido pues ese afán de enseñar para acumular, del conocimiento de la verdad útil para toda la vida. Ahora más que nunca es importante educar para vivir en un mundo sobresaturado de información, para el conocimiento válido mientras no se demuestre lo contrario y por tanto de utilidad pasajera. Y en este contexto, lo primero que deberíamos plantearnos los educadores y educadoras es aprender cómo poder preparar a las nuevas generaciones para vivir en un mundo así.
lunes, 19 de agosto de 2013
Éxitos de la literatura que inquietan...
"... Siendo la persona que estuviese matándote, alguien a quien amaras, no tendrías más opción que seguir. ¿Cómo podrías correr, cómo podrías luchar, cuando al hacerlo lastimarías a tu amado? Si tu vida fuera todo lo que tuvieras que darle a tu amado, ¿cómo podrías negársela?
"Duerme, Bella mía... Siempre seré tuyo. Duerme, mi único amor"
"Ahora tú eres mi vida"...
"Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte,... cuando tú te fuiste,... ya no podía ver las estrellas y nada tenía sentido"
... "puedes llevarte mi alma, porque no la quiero sin ti, ¡ya es tuya!
"Duerme, Bella mía... Siempre seré tuyo. Duerme, mi único amor"
"Ahora tú eres mi vida"...
"Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte,... cuando tú te fuiste,... ya no podía ver las estrellas y nada tenía sentido"
... "puedes llevarte mi alma, porque no la quiero sin ti, ¡ya es tuya!
de la saga "Crepúsculo".
Días atrás corría por facebook un artículo sobre un estudio que evidencia como en "Cincuenta sombras de Grey", el libro más vendido en España el año pasado, están presentes el abuso emocional y sexual en cada uno de los encuentros entre la pareja protagonista y cómo esta trilogía incluye una normalización social de la violencia hacia la mujer que da miedo...
Y éste no es el único éxito de la literatura actual que, como mínimo, inquieta... En la saga Crepúsculo, éxito en todo el mundo que ha trascendido los límites de los 4 libros y cuya serie rompió el récord de ventas en los Estados Unidos, bajo el halo del romanticismo que impregna la relación entre los protagonistas se reproducen muchos de los mitos asociados al amor romántico.
Bella, jovencita torpe, con un concepto pobre sobre sí misma que un día conoce al que será el centro de su vida, Edward, un chico absolutamente interesante, brillante, misterioso, increíble y guapo, vamos, la perfección en persona y al que pensaba que sería imposible que ella pudiera interesarle.
Bajo la definición de "amor" se esconde la definición de "esclavitud". Se nos muestra una relación de desigualdad y dependencia, en la que una de las dos personas, normalmente la chica, renuncia a ser ella misma y se dedica y sacrifica por amor. Ellas existen por y para ellos aunque evidentemente este tipo de relación también tiene implicaciones para ellos. Ejemplos pues, en el que se reformulan y actualizan los mitos del amor romántico y en los que amor, renuncia y sufrimiento van de la mano.
Los estudios realizados en adolescentes aún demuestran una clara aceptación de estas ideas: "el amor todo lo puede", "el amor lo perdona y aguanta todo", "el amor verdadero predestinado", "el amor como posesión y exclusividad", "la media naranja", "darlo todo sin esperar nada a cambio", "entregarme totalmente olvidándome de mi", "cambiar para conseguir a quien amo", "la normalización del conflicto o compatibilización de amor y maltrato"...
Se nos han trasmitido a través de los cuentos, los dibujos, los juguetes, y lo más importante, a través del tipo de relaciones de pareja que hemos observado en las personas que nos han rodeado desde nuestra infancia. Quizás por ello el éxito de la historia...
Este tipo de creencias están en la base de las relaciones de desigualdad y por tanto también en las relaciones en las que se da violencia de género. Nos dificultan el establecimiento de relaciones sanas y facilitan la tolerancia a los comportamientos abusivos. Hemos crecido queriendo escuchar por parte de nuestras parejas "mi vida no tiene sentido sin ti", "soy sólo tuyo/a"... Creyendo que nuestro desarrollo personal está fuera de nosotr@s mism@s, en otra persona que nos hará complet@s, y esperando que nuestro bienestar dependa de esa otra persona.
Los mitos del amor romántico hacen que idealicemos las relaciones de pareja y minimicemos el sufrimiento o incluso lo justifiquemos. Es una pena que todavía en la actualidad se sigan trasmitiendo y perpetuando estas creencias en lugar de educar entre tod@s a personas que crezcan empoderadas, seguras de si mismas y capaces de establecer relaciones sin dependencias afectivas que les acaben conduciendo a la infelicidad emocional.
jueves, 8 de agosto de 2013
La rutina puede matarnos en vida
Del francés routine, una rutina es una costumbre o un hábito que se adquiere al repetir una misma tarea o actividad muchas veces. Así que, de tanto practicar, con el tiempo las rutinas se desarrollan de manera casi automática y prácticamente sin necesidad de razonamiento, sin necesidad de pensar.
Nuestra vida cotidiana está llena de rutinas, sobre todo en lo referente al ámbito laboral. Además, solemos caer en la rutina constantemente también en otros ámbitos como el de la vida en pareja, en las actividades que realizamos en nuestro tiempo libre y con nuestras amistades...
Hay personas a las que ya por naturaleza la rutina las mata y otras que la prefieren porque todo resulta más fácil, más seguro, más tranquilo, minimiza los riesgos y los imprevistos. Pero como todo en la vida lo ideal es encontrar el equilibrio entre una aventura continua y el aburrimiento total.
Cuando disfrutamos de las vacaciones precisamente lo que buscamos much@s es romper con esa rutina que nos va ahogando poco a poco en el día a día del resto del año. Liberarnos de las actividades académicas o laborales nos permite embarcarnos en otro tipo de actividades en las que desplegamos de nuevo nuestra pasión, nuestra creatividad y volvemos a pensar... y a no vivir como autómatas.
Quizás valdría la pena hacer un esfuerzo, digo esfuerzo porque a veces es más cómodo dejarse llevar por la rutina, y durante todo el año intentar vivir menos rutinariamente, arriesgarse más a menudo a hacer cambios pequeños, para salir del automatismo diario que puede resultar tedioso y matarnos en vida...
Las vacaciones son sólo una vez al año. La vida la vivimos cada día.
Nuestra vida cotidiana está llena de rutinas, sobre todo en lo referente al ámbito laboral. Además, solemos caer en la rutina constantemente también en otros ámbitos como el de la vida en pareja, en las actividades que realizamos en nuestro tiempo libre y con nuestras amistades...
Hay personas a las que ya por naturaleza la rutina las mata y otras que la prefieren porque todo resulta más fácil, más seguro, más tranquilo, minimiza los riesgos y los imprevistos. Pero como todo en la vida lo ideal es encontrar el equilibrio entre una aventura continua y el aburrimiento total.
Cuando disfrutamos de las vacaciones precisamente lo que buscamos much@s es romper con esa rutina que nos va ahogando poco a poco en el día a día del resto del año. Liberarnos de las actividades académicas o laborales nos permite embarcarnos en otro tipo de actividades en las que desplegamos de nuevo nuestra pasión, nuestra creatividad y volvemos a pensar... y a no vivir como autómatas.
Quizás valdría la pena hacer un esfuerzo, digo esfuerzo porque a veces es más cómodo dejarse llevar por la rutina, y durante todo el año intentar vivir menos rutinariamente, arriesgarse más a menudo a hacer cambios pequeños, para salir del automatismo diario que puede resultar tedioso y matarnos en vida...
Las vacaciones son sólo una vez al año. La vida la vivimos cada día.
martes, 6 de agosto de 2013
No és cert que l'infant no sap res
Com s'explica un fenomen tan desconcertant? En els primers anys de vida un infant no té mestres, ni materials didàctics, no està sotmès a cap programa... A què podem atribuir doncs, el mèrit d'un creixement tan important? Jo diria que no tenim cap més remei que atribuir-lo a l'activitat més significativa d'aquests primers anys de vida: EL JOC. I per què té un poder tan gran, aquesta activitat infantil? L'infant viu en el joc una experiència molt poc freqüent en la vida de les persones: la d'enfrontar-se tot sol a la complexitat del món. Es troba sol, amb la seva immensa curiositat davant d'un món fascinant, ple d'estímuls i de coses noves. Jugar significa per a ell arrencar de mica en mica bocins d'aquest món: bocins que voldran dir un amic, algun objecte, unes regles, un espai per ocupar, un temps que cal administrar, uns riscos que cal córrer... I tot això amb una llibertat total, perquè el que no es pot fer, es pot inventar. Gràcies a aquesta complexitat, en els primers anys de la seva vida l'infant adquireix els aprenentatges més importants, sens dubte, de tota la vida d'una persona".
"La ciutat dels infants", Fancesco Tonnuci, Editorial Barcanova.
Què és doncs el millor que podem fer amb els infants més petits? Deixar-los fer, deixar-los jugar...
El projecte "La ciutat dels infants" és una proposta concreta que neix d'una experiència iniciada l'any 1991 al municipi italià de Fano, i que actualment mereix l'atenció i compta amb el suport de moltes altres ciutats italianes i de la resta del món. Una proposta que tria l'infant com a paràmetre sota la premisa que quan la ciutat estigui més adaptada als infants, estarà també més adaptada a tothom.
Aquest llibre és un elogi continu de la fantasia, la creativitat, l'espontaneïtat, la llibertat... Un viatge per les idees i sentiments del món dels infants que continua inspirant a educadors i educadores d'arreu.
lunes, 5 de agosto de 2013
¿Estoy triste o enfadad@?
- Estos últimos días he estado más ansioso y me he puesto de culo con todo el mundo, en casa, en el trabajo, con los amigos... me comporto de una manera excesivamente agresiva, no puedo controlarlo...
- ¿Me puedes explicar cómo se ha manifestado la ansiedad?
- Han sido varias las ocasiones en que me colapsado estos últimos días.
- ¿Colapsado?
- Sí, se me acelera el corazón, me falta el aire, empiezo a ver puntos blancos y tengo sensación de mareo.
- ¿Recuerdas qué estabas haciendo en alguno de esos momentos de "colapso"?
- El último que me dio fue hace dos días. Estaba en casa de mi madre recogiendo sus pertenencias porque finalmente la hemos convencido para que vaya a vivir a un geriátrico. Miraba algunas fotos que tenía puestas encima de la chimenea. Fotos de ella de joven conmigo en sus brazos, alguna en que estamos los tres, mi padre mi madre y yo... Y, de pronto, empieza la sensación de ahogo y me mareo. ¿Es porque me apena haberme deshecho de mi madre?
- Es normal la tristeza. Pero también detecto por tu manera de expresarte que quizás te sientes culpable por haberla llevado al geriátrico a pesar de que estabas convencido que era lo mejor para ella.
- Sí, pero ahora ella está enfadada y me lo demuestra a cada momento cuando voy a visitarla. Ahora no me habla.
- Entiendo que esto aumente más la tristeza que sientes porque se ha hecho mayor y ya no se puede valer por si misma. No tienes ningún problema en admitir que estas triste, pero ¿podríamos decir también que estás muy enfadado y lleno de ira?
- No! Sólo estoy triste.
- Es duro admitir que podamos tener sentimientos de ira hacia nuestros seres queridos. Enfadarnos con ell@s no está reñido con que l@s queramos mucho. Es importante admitir que podemos enfadarnos y permitirnos demostrarles nuestro enfado, en lugar de desplazar este enfado hacia compañer@s de trabajo, familia, amig@s...
- ¿Me estás diciendo que me enfrente a mi madre y le diga que me hace sentir como una mierda?
- Lo que es importante es que antes de nada identifiques y admitas tu enfado o éste dominará tu vida. La rabia no la podemos evitar, pero sí podemos elegir la respuesta que le damos a esta emoción. Una vez consigas admitir que estás enfadado con tu madre todo lo demás empezará a mejorar. Encontrarás una manera de dialogar con tu madre sobre cómo te hace sentir, dejarás de cabrearte con todo el mundo porque no le demuestras el cabreo a tu madre y es de esperar que tus "colapsos" empiecen a desaparecer.
- Por tanto, ¿me estás queriendo decir que si no lo gestiono bien, mi enfado se puede volver destructivo?
- Yo no lo habría expresado mejor.
- ¿Me puedes explicar cómo se ha manifestado la ansiedad?
- Han sido varias las ocasiones en que me colapsado estos últimos días.
- ¿Colapsado?
- Sí, se me acelera el corazón, me falta el aire, empiezo a ver puntos blancos y tengo sensación de mareo.
- ¿Recuerdas qué estabas haciendo en alguno de esos momentos de "colapso"?
- El último que me dio fue hace dos días. Estaba en casa de mi madre recogiendo sus pertenencias porque finalmente la hemos convencido para que vaya a vivir a un geriátrico. Miraba algunas fotos que tenía puestas encima de la chimenea. Fotos de ella de joven conmigo en sus brazos, alguna en que estamos los tres, mi padre mi madre y yo... Y, de pronto, empieza la sensación de ahogo y me mareo. ¿Es porque me apena haberme deshecho de mi madre?
- Es normal la tristeza. Pero también detecto por tu manera de expresarte que quizás te sientes culpable por haberla llevado al geriátrico a pesar de que estabas convencido que era lo mejor para ella.
- Sí, pero ahora ella está enfadada y me lo demuestra a cada momento cuando voy a visitarla. Ahora no me habla.
- Entiendo que esto aumente más la tristeza que sientes porque se ha hecho mayor y ya no se puede valer por si misma. No tienes ningún problema en admitir que estas triste, pero ¿podríamos decir también que estás muy enfadado y lleno de ira?
- No! Sólo estoy triste.
- Es duro admitir que podamos tener sentimientos de ira hacia nuestros seres queridos. Enfadarnos con ell@s no está reñido con que l@s queramos mucho. Es importante admitir que podemos enfadarnos y permitirnos demostrarles nuestro enfado, en lugar de desplazar este enfado hacia compañer@s de trabajo, familia, amig@s...
- ¿Me estás diciendo que me enfrente a mi madre y le diga que me hace sentir como una mierda?
- Lo que es importante es que antes de nada identifiques y admitas tu enfado o éste dominará tu vida. La rabia no la podemos evitar, pero sí podemos elegir la respuesta que le damos a esta emoción. Una vez consigas admitir que estás enfadado con tu madre todo lo demás empezará a mejorar. Encontrarás una manera de dialogar con tu madre sobre cómo te hace sentir, dejarás de cabrearte con todo el mundo porque no le demuestras el cabreo a tu madre y es de esperar que tus "colapsos" empiecen a desaparecer.
- Por tanto, ¿me estás queriendo decir que si no lo gestiono bien, mi enfado se puede volver destructivo?
- Yo no lo habría expresado mejor.
miércoles, 31 de julio de 2013
La fábula de los cangrejos
Hubo una vez una reunión de cangrejos. La había convocado el más viejo de todos para tomar una decisión muy importante. Asistieron cangrejos machos y hembras de todos los mares.
La reunión comenzó puntualmente. El líder pidió la palabra y dijo: -"Mis amig@s, hemos estado haciendo algo que se ha constituido en un pésimo ejemplo, una costumbre que tenemos de siempre y que está en boca de tod@s.
Tod@s lo miraban con curiosidad. Una joven cangrejo preguntó: "¿Y cuál es esa costumbre? ¿Por qué cree que es un mal ejemplo para l@s demás?"...
El cangrejo anciano respiró profundo y tomó nuevamente la palabra: -"Lo diré sin rodeos. Debemos dejar de caminar para atrás. Tod@s nos usan como ejemplo negativo y hablan de nosotr@s como si fuéramos un@s retrógrad@s".
Un cangrejo rojo que había llegado de muy lejos, comprendiendo lo serio del problema, preguntó:-"¿Y qué es lo que propones para remediar el pésimo ejemplo que damos?
El cangrejo líder continuó: -"Seré realista. Para nosotr@s ya es muy difícil cambiar, pero para los cangrejos pequeñ@s será más fácil. Propongo que sus mamás y papás les enseñen a caminar para adelante".
Los y las cangrejos se emocionaron por la sinceridad con que se les había hablado y entusiasmad@s estuvieron de acuerdo con la propuesta. De esa forma quedó establecido que todos los cangrejos que nacieran a partir de ese momento serían instruidos por sus progenitor@s para caminar hacia adelante. Cada un@ regresó a su hogar y las familias de cangrejos empezaron a enseñar a sus peques. Guiaban con amor sus patitas, primero una hacia adelante, después la otra. Insistían en la nueva forma de avanzar y l@s pequeñ@s intentaban seguir las instrucciones aunque resultaba muy difícil y complicado.
A pesar de que intentaban con todas sus ganas hacerlo, sucedió algo muy curioso. Mientras las mamás y los papas decían a sus pequeños cómo debían caminar hacia adelante, ellos mismos y todos los demás continuaban caminando para atrás como siempre.
- "¿Cómo es que ell@s hacen una cosa y me enseñan otra?"- dijo una pequeña.
Algun@s pensaban que era una broma que les querían jugar, otr@s decían que debía ser más fácil caminar para atrás y por eso el resto lo hacía así. En vista del problema, tuvo que convocarse una nueva reunión de cangrejos.
-"La norma que propuse no está funcionando", admitió el cangrejo líder. Y no funciona porque no predicamos con el ejemplo. "Está claro que no podemos pedirles a l@s demás que hagan lo que nosotr@s mism@s no hacemos".
La reunión comenzó puntualmente. El líder pidió la palabra y dijo: -"Mis amig@s, hemos estado haciendo algo que se ha constituido en un pésimo ejemplo, una costumbre que tenemos de siempre y que está en boca de tod@s.
Tod@s lo miraban con curiosidad. Una joven cangrejo preguntó: "¿Y cuál es esa costumbre? ¿Por qué cree que es un mal ejemplo para l@s demás?"...
El cangrejo anciano respiró profundo y tomó nuevamente la palabra: -"Lo diré sin rodeos. Debemos dejar de caminar para atrás. Tod@s nos usan como ejemplo negativo y hablan de nosotr@s como si fuéramos un@s retrógrad@s".
Un cangrejo rojo que había llegado de muy lejos, comprendiendo lo serio del problema, preguntó:-"¿Y qué es lo que propones para remediar el pésimo ejemplo que damos?
El cangrejo líder continuó: -"Seré realista. Para nosotr@s ya es muy difícil cambiar, pero para los cangrejos pequeñ@s será más fácil. Propongo que sus mamás y papás les enseñen a caminar para adelante".
Los y las cangrejos se emocionaron por la sinceridad con que se les había hablado y entusiasmad@s estuvieron de acuerdo con la propuesta. De esa forma quedó establecido que todos los cangrejos que nacieran a partir de ese momento serían instruidos por sus progenitor@s para caminar hacia adelante. Cada un@ regresó a su hogar y las familias de cangrejos empezaron a enseñar a sus peques. Guiaban con amor sus patitas, primero una hacia adelante, después la otra. Insistían en la nueva forma de avanzar y l@s pequeñ@s intentaban seguir las instrucciones aunque resultaba muy difícil y complicado.
A pesar de que intentaban con todas sus ganas hacerlo, sucedió algo muy curioso. Mientras las mamás y los papas decían a sus pequeños cómo debían caminar hacia adelante, ellos mismos y todos los demás continuaban caminando para atrás como siempre.
- "¿Cómo es que ell@s hacen una cosa y me enseñan otra?"- dijo una pequeña.
Algun@s pensaban que era una broma que les querían jugar, otr@s decían que debía ser más fácil caminar para atrás y por eso el resto lo hacía así. En vista del problema, tuvo que convocarse una nueva reunión de cangrejos.
-"La norma que propuse no está funcionando", admitió el cangrejo líder. Y no funciona porque no predicamos con el ejemplo. "Está claro que no podemos pedirles a l@s demás que hagan lo que nosotr@s mism@s no hacemos".
CUENTA LA LEYENDA QUE ESA ES LA RAZÓN POR LA CUÁL LOS CANGREJOS SIGUEN CAMINANDO HACIA ATRÁS
martes, 30 de julio de 2013
El juego no tiene sexo ¿Se lo vas a poner tú?
- Buenos días, quiero comprar un cuento para un niño de 1 añito que está ingresado aquí al lado. He visto uno en el escaparate que es de fieltro y me gustaría verlo. Es un armario y tiene la figura de una niña y diferentes piezas de ropa para irle poniendo.
- Ah, sí. Creo que sé cuál dices, espera que ahora mismo te lo saco. Me has dicho que es un niño, no?
- Sí, de 1 año.
....................
- Mira, te he sacado éste que es del mismo tipo que has visto en el escaparate pero es el que vendemos para niños. Es una caja de herramientas que...
- Ya, pero es que me ha gustado el del escaparate. Y ahora que veo este todavía estoy más convencida, tiene más colorido y creo que le llamará más la atención.
- Pero me has dicho que es un niño, no?
- Sí, y????????????????
- ¿Te lo envuelvo para regalo?.
- Sí, gracias.
- Claro, a veces sin darnos cuenta hacemos este tipo de cosas, diferenciamos el regalo en función de si es un niño o una niña...
Pues "este tipo de cosas" tiene muchas consecuencias. Los juegos y juguetes no son sólo un entretenimiento, sino que también son un instrumento de socialización que contribuye al crecimiento físico, emocional, relacional y social de las niñas y niños, a construir sus imaginarios e identidades, y a transmitir creencias, valores sociales, expectativas... Por tanto, influyen en la construcción de la personalidad e identidad en las primeras etapas de la vida.
El juego es instintivo, espontáneo y sirve para explorar y conocer el mundo que nos rodea. Es la primera actividad que aporta a los niños y niñas un aprendizaje sobre ell@s mism@s y su entorno. Les enseña a crecer y es una buena forma de educar.
Los juguetes pueden ser más o menos grandes, con más o menos colorido, individuales o colectivos, artesanales o sofisticados, creativos o tradicionales... Pueden transmitir valores como el ser tolerante, cooperativ@, cuidadoso@ y respetuosos con l@s demás.... o valores como la violencia, superioridad, sumisión o la pasividad.
Si tenemos claro que los juguetes acompañan a los niños y niñas en el desarrollo de sus habilidades y de su potencial como personas, es importante plantearnos qué capacidades promueven, qué valores transmiten y si los escogemos o no en función del sexo.
Muchos de los juguetes estereotipados ofertados continuamente en los medios de comunicación reproducen los conceptos sexistas y contribuyen a perpetuar roles establecidos tradicionalmente, y a transmitir valores diferenciados en función el sexo.
Los juguetes no son sexistas, pero tampoco son neutrales ya que reproducen el mundo de las personas adultas. Comprar unos u otros u ofrecerlos de manera diferenciada a niños y niñas, es mostrar una manera u otra de entender la vida que acostumbra a ser parcial.
Por tanto, es importante velar porque traten de manera equilibrada la figura de los dos sexos con el objetivo de ofrecer las mismas posibilidades de desarrollarse e identificarse y evitar así perpetuar las desigualdades.
Cuando pensamos en regalar juguetes a un niño o niña, solemos comprarles los que hemos visto en las campañas publicitarias que por lo general acostumbran a contener un alto grado de sexismo, presentando modelos no igualitarios y manteniendo identidades polarizadas, para que las niñas adquieran comportamientos, valores y actitudes para ser una "buena mujer" (potenciando la obsesión por la imagen y la belleza para ser deseables y dependientes, y el ser buenas madres cuidadoras), y para que los niños asuman el rol clásico masculino basado en la competitividad, el riesgo, la aventura, el poder y la fuerza.
No se trata tanto de hacer jugar a los niños con muñecas y a las niñas con coches, sino de superar la dualidad tradicional que marca qué juguetes son para niños y para niñas y permitir que todos puedan ser usados por los dos sexos, sin imposiciones y tratando de transmitir valores y modelos de relación basados en el respeto.
No limitemos su mundo a unos determinados roles y juguetes por el solo hecho de haber nacido niño o niña, así cuando crezcan podrán disfrutar de un futuro más amplio, más libre y con más oportunidades y posibilidades. Y a la vez, estaremos contribuyendo a una sociedad más igualitaria, equitativa, solidaria, activa, cuidadora y libre de violencia.
- Ah, sí. Creo que sé cuál dices, espera que ahora mismo te lo saco. Me has dicho que es un niño, no?
- Sí, de 1 año.
....................
- Mira, te he sacado éste que es del mismo tipo que has visto en el escaparate pero es el que vendemos para niños. Es una caja de herramientas que...
- Ya, pero es que me ha gustado el del escaparate. Y ahora que veo este todavía estoy más convencida, tiene más colorido y creo que le llamará más la atención.
- Pero me has dicho que es un niño, no?
- Sí, y????????????????
- ¿Te lo envuelvo para regalo?.
- Sí, gracias.
- Claro, a veces sin darnos cuenta hacemos este tipo de cosas, diferenciamos el regalo en función de si es un niño o una niña...
Pues "este tipo de cosas" tiene muchas consecuencias. Los juegos y juguetes no son sólo un entretenimiento, sino que también son un instrumento de socialización que contribuye al crecimiento físico, emocional, relacional y social de las niñas y niños, a construir sus imaginarios e identidades, y a transmitir creencias, valores sociales, expectativas... Por tanto, influyen en la construcción de la personalidad e identidad en las primeras etapas de la vida.
El juego es instintivo, espontáneo y sirve para explorar y conocer el mundo que nos rodea. Es la primera actividad que aporta a los niños y niñas un aprendizaje sobre ell@s mism@s y su entorno. Les enseña a crecer y es una buena forma de educar.
Los juguetes pueden ser más o menos grandes, con más o menos colorido, individuales o colectivos, artesanales o sofisticados, creativos o tradicionales... Pueden transmitir valores como el ser tolerante, cooperativ@, cuidadoso@ y respetuosos con l@s demás.... o valores como la violencia, superioridad, sumisión o la pasividad.
Si tenemos claro que los juguetes acompañan a los niños y niñas en el desarrollo de sus habilidades y de su potencial como personas, es importante plantearnos qué capacidades promueven, qué valores transmiten y si los escogemos o no en función del sexo.
Muchos de los juguetes estereotipados ofertados continuamente en los medios de comunicación reproducen los conceptos sexistas y contribuyen a perpetuar roles establecidos tradicionalmente, y a transmitir valores diferenciados en función el sexo.Los juguetes no son sexistas, pero tampoco son neutrales ya que reproducen el mundo de las personas adultas. Comprar unos u otros u ofrecerlos de manera diferenciada a niños y niñas, es mostrar una manera u otra de entender la vida que acostumbra a ser parcial.
Por tanto, es importante velar porque traten de manera equilibrada la figura de los dos sexos con el objetivo de ofrecer las mismas posibilidades de desarrollarse e identificarse y evitar así perpetuar las desigualdades.
Cuando pensamos en regalar juguetes a un niño o niña, solemos comprarles los que hemos visto en las campañas publicitarias que por lo general acostumbran a contener un alto grado de sexismo, presentando modelos no igualitarios y manteniendo identidades polarizadas, para que las niñas adquieran comportamientos, valores y actitudes para ser una "buena mujer" (potenciando la obsesión por la imagen y la belleza para ser deseables y dependientes, y el ser buenas madres cuidadoras), y para que los niños asuman el rol clásico masculino basado en la competitividad, el riesgo, la aventura, el poder y la fuerza.
No se trata tanto de hacer jugar a los niños con muñecas y a las niñas con coches, sino de superar la dualidad tradicional que marca qué juguetes son para niños y para niñas y permitir que todos puedan ser usados por los dos sexos, sin imposiciones y tratando de transmitir valores y modelos de relación basados en el respeto.
No limitemos su mundo a unos determinados roles y juguetes por el solo hecho de haber nacido niño o niña, así cuando crezcan podrán disfrutar de un futuro más amplio, más libre y con más oportunidades y posibilidades. Y a la vez, estaremos contribuyendo a una sociedad más igualitaria, equitativa, solidaria, activa, cuidadora y libre de violencia.
viernes, 19 de julio de 2013
¿Esta eres tú?
"Esta eres tú. Los ojos cerrados, bajo la lluvia. Nunca imaginaste que harías algo así. Nunca te habías visto como... no sé cómo describirlo... como una de esas personas a las que les gusta la Luna, o que pasan horas contemplando el mar, o una puesta de Sol. Seguro que sabes de qué estoy hablando. O tal vez no. Da igual, a ti te gusta estar así. Desafiando el frío, sintiendo cómo el agua empapa tu camiseta y te moja la piel, y notar cómo la tierra se vuelve mullida bajo tus pies, y el olor, y el sonido de la lluvia al golpear las hojas... Todas esas cosas que dicen los libros que no has leído. Esta eres tú. ¿Quién lo iba a decir? Tú...".
Mi vida sin mí.
La historia de Ann, una madre casada y con dos hijas a la cual diagnostican un cáncer terminal a los 23 años.
Hace unos diez años que vi por primera vez esta película. Y sólo unos días que escenas cotidianas me remitieron emocionalmente a ella. En un primer momento recordé la escena de la lluvia. Intensa, maravillosa, sobre todo cuando la ves por segunda vez tras haber visto la película entera. Escena de las que recuerdas toda la vida porque en un minuto te impulsa a revisar tu vida, a plantearte si la estás viviendo como tú querrías, si estás siendo tú misma, si estás viva... A Ann, la lluvia le activa todos sus sentidos, o esta vez ella decide activar todos sus sentidos para sentirse más viva que nunca y vivir ese momento intensamente, en toda su profundidad. En nuestra vida cotidiana hay montones de momentos que nos pasan inadvertidos y que nos pueden hacer sentir viv@s.
Hay otras escenas para el recuerdo: el encuentro con su padre que está preso, las conversaciones con el médico, la despedida o la grabación de los mensajes para las hijas. Con una interpretación de Sarah Polley natural, sencilla, sincera, cálida, cotidiana, fresca y real como la vida misma.
Una profunda reflexión sobre una manera de afrontar la muerte, a través de ti misma, de escucharte, de encontrarle sentido a tu vida y de vivirla al máximo. Un viaje sincero y humano.
martes, 16 de julio de 2013
Relaciones tóxicas
Dos compañeras de trabajo a la hora del desayuno:

- No aguanto más, estoy harta, está continuamente pendiente de mi. Me boicotea todos los proyectos.
- Entiendo que lo puedas vivir así pero la verdad es que desde fuera no se nota nada.
- Porque es una manipuladora, es un maltrato muy subliminal para que el resto no se den cuenta. ¿No te has dado fijado que algunos de sus comentarios en voz alta son misiles directos a mi autoestima?
- Sí, alguna vez he percibido que te trataba mal y que hacía algún comentario despectivo. Pero es cierto que es muy sutil y que hay que conoceros mucho a las dos para detectar que va dirigido a ti y con segundas intenciones. De todos modos, ¿no crees que eres un poco exagerada? Todas la conocemos desde hace muchos años y pese a que tiene sus cosas, como todas, no es un monstruo.
- Yo no digo que sea un monstruo para todo el mundo. Te digo cómo a mi me hace sentir, y eso ante mis ojos sí que la convierte en un ser odioso. Me hace sentir fatal porque consigue que esté la mayor parte del tiempo pendiente de ella de manera compulsiva, intentando que no me la vuelva a colar, que no me boicotee la próxima reunión con el jefe. Es calculadora y mentirosa. Sólo quiero dejar de preocuparme por culpa de ella, dejar de anticipar cual será su próximo golpe, que deje de importarme su actitud hacia mi.
- Lo siento, se que no estoy siendo muy comprensiva pero es que a mi me sabe muy mal hablar mal de ella. En alguna ocasión me ha ayudado mucho.
- Eso ya lo sé. Es una de sus maneras de ganarse a la gente y manipularla. Aprovecha los momentos en que las personas tienen un problema y están de bajón para ser la mejor de sus amigas y ofrecer apoyo psicológico, es una de sus especialidades. Así se ha ido ganando poco a poco a todo el mundo y tod@s sentimos que le debemos algo. Le encanta ser la mejor en todo, tanto laboralmente como desde el punto de vista humano. Lo sé porque a mi también me ayudó mucho en su día.
- Y no sería mejor que lo hablaras con ella.
- No! Ya lo intentó ella la primera vez que le manifesté mi fastidio por como me trataba y manipuló toda la conversación. La traía estudiada y a mi me pilló desprevenida. Al final quedé como que era yo la que me había emparanoiado y que no había nada de realidad en mi percepción.
- Pues vuelves a hablar con ella y se lo haces ver. Hubo un tiempo en el que manteníais una muy buena relación, casi de amistad. La verdad es que a mi no me ha hecho nada y me cae bien así que no voy a cambiar mi actitud respecto a ella.
- Nada más lejos de mi voluntad, soy totalmente consciente que lo que para mi es muy tóxico para otr@s puede ser totalmente inofensivo. Yo te explico cómo me siento porque confío en ti y llevo mucho tiempo tragándome esta situación sola, sin explicársela a nadie. Ya sabes, por experiencia propia, que es de esas personas que o le sigues la corriente en todo o sálvese quien pueda.
- Sí, es verdad que tiene un concepto muy alto de sí misma, y que espera que todo el mundo la venere, pero eso no es un pecado.
- En fin, ahora ya no hay remedio. Lo que hizo, hecho está y me ha demostrado de qué es capaz. Es imposible que la relación pueda volver a ser como antes, ni que se le parezca. En su día, en una de mis sesiones de terapia, intentando entender el por qué de su cambio de actitud hacia mi, me di cuenta que fue a raíz de mi promoción laboral cuando empezó a tratarme mal. Mientras no le podía hacer sombra y yo accedía gratamente y gratuitamente a todas sus peticiones todo fue bien.
- Pero ella es una crack en su tema ¿por qué habría de preocuparse por tu ascenso?
- Porque desde la humildad le supuse una competencia para su orgullo laboral y sus ansias de éxito. A veces he llegado a pensar que todo es fruto de que en algunos aspectos somos muy parecidas. Las dos tenemos la misma formación de base, trabajamos sobre temas similares, somos perfeccionistas y hemos conseguido un buen reconocimiento a través de nuestro trabajo y seguramente tenemos también algún problemilla con nuestra autoestima.
Sé que lo mejor que puedo hacer es valorarme más a mi misma e ignorarla, el problema es que esto último de momento no he conseguido hacerlo y en lo de valorarme más a mi misma sólo estoy en el camino...
Tod@s hemos tenido o tenemos a nuestro alrededor personas con un comportamiento tóxico y no siempre podemos escoger desvincularnos completamente. Consiguen potenciar todas tus debilidades y producirte una gran frustración y un alto nivel de ansiedad. La raíz de su comportamiento tóxico acostumbra a ser los celos y una baja autoestima. Si esta persona es de nuestro entorno laboral cercano no podemos decidir no compartir nuestro tiempo con ella. Lo que sí que podemos decidir es a qué nivel lo compartimos y dejamos que nos desestabilicen emocionalmente.
Hay diferentes antídotos para evitar que peligre nuestra salud mental, emocional y física. Una es la huida, que no siempre es posible ni la más recomendada puesto que no nos podemos pasar toda la vida huyendo de los problemas. Los que acostumbran a ser más sanos y prácticos son aquellos que permiten mantenerlas a raya y neutralizar en la medida de lo posible sus ataques emocionales.
Es importante no responder a sus provocaciones con agresividad porque nos harían aparecer ante l@s demás como agresor@s en lugar de como víctimas y retroalimentaría el poder negativo que tiene hacia nosotr@s. Sería como echar gasolina para intentar apagar un incendio. Es mejor mantener la cordialidad ni que sea a mínimos y no caer en el rol de víctimas ya que la responsabilidad en todas las relaciones siempre es compartida.
Una de las estrategias que se pueden utilizar para poder pasar página es conseguir decirle a la otra persona sin tapujos y a la cara lo que piensas de ella. Para ello es imprescindible tener una buena autoestima y ser capaz de decirle lo que opinas con tranquilidad, desde la serenidad emocional. Cosa nada fácil y más teniendo en cuenta que acostumbra a ser una lucha en solitario. En resumen, que cada un@ ha de conseguir encontrar su antídoto más eficaz, con el que se siente más capaz en cada momento...
Y recuerda que todo cambio que hacemos en nosotr@s mism@s acostumbra a provocar un cambio en l@s demás...
También hay quienes dicen que nadie pasa por nuestras vidas por casualidad y de toda relación aprendemos algo...

- No aguanto más, estoy harta, está continuamente pendiente de mi. Me boicotea todos los proyectos.
- Entiendo que lo puedas vivir así pero la verdad es que desde fuera no se nota nada.
- Porque es una manipuladora, es un maltrato muy subliminal para que el resto no se den cuenta. ¿No te has dado fijado que algunos de sus comentarios en voz alta son misiles directos a mi autoestima?
- Sí, alguna vez he percibido que te trataba mal y que hacía algún comentario despectivo. Pero es cierto que es muy sutil y que hay que conoceros mucho a las dos para detectar que va dirigido a ti y con segundas intenciones. De todos modos, ¿no crees que eres un poco exagerada? Todas la conocemos desde hace muchos años y pese a que tiene sus cosas, como todas, no es un monstruo.
- Yo no digo que sea un monstruo para todo el mundo. Te digo cómo a mi me hace sentir, y eso ante mis ojos sí que la convierte en un ser odioso. Me hace sentir fatal porque consigue que esté la mayor parte del tiempo pendiente de ella de manera compulsiva, intentando que no me la vuelva a colar, que no me boicotee la próxima reunión con el jefe. Es calculadora y mentirosa. Sólo quiero dejar de preocuparme por culpa de ella, dejar de anticipar cual será su próximo golpe, que deje de importarme su actitud hacia mi.
- Eso ya lo sé. Es una de sus maneras de ganarse a la gente y manipularla. Aprovecha los momentos en que las personas tienen un problema y están de bajón para ser la mejor de sus amigas y ofrecer apoyo psicológico, es una de sus especialidades. Así se ha ido ganando poco a poco a todo el mundo y tod@s sentimos que le debemos algo. Le encanta ser la mejor en todo, tanto laboralmente como desde el punto de vista humano. Lo sé porque a mi también me ayudó mucho en su día.
- Y no sería mejor que lo hablaras con ella.
- No! Ya lo intentó ella la primera vez que le manifesté mi fastidio por como me trataba y manipuló toda la conversación. La traía estudiada y a mi me pilló desprevenida. Al final quedé como que era yo la que me había emparanoiado y que no había nada de realidad en mi percepción.
- Pues vuelves a hablar con ella y se lo haces ver. Hubo un tiempo en el que manteníais una muy buena relación, casi de amistad. La verdad es que a mi no me ha hecho nada y me cae bien así que no voy a cambiar mi actitud respecto a ella.
- Nada más lejos de mi voluntad, soy totalmente consciente que lo que para mi es muy tóxico para otr@s puede ser totalmente inofensivo. Yo te explico cómo me siento porque confío en ti y llevo mucho tiempo tragándome esta situación sola, sin explicársela a nadie. Ya sabes, por experiencia propia, que es de esas personas que o le sigues la corriente en todo o sálvese quien pueda.
- En fin, ahora ya no hay remedio. Lo que hizo, hecho está y me ha demostrado de qué es capaz. Es imposible que la relación pueda volver a ser como antes, ni que se le parezca. En su día, en una de mis sesiones de terapia, intentando entender el por qué de su cambio de actitud hacia mi, me di cuenta que fue a raíz de mi promoción laboral cuando empezó a tratarme mal. Mientras no le podía hacer sombra y yo accedía gratamente y gratuitamente a todas sus peticiones todo fue bien.
- Pero ella es una crack en su tema ¿por qué habría de preocuparse por tu ascenso?
- Porque desde la humildad le supuse una competencia para su orgullo laboral y sus ansias de éxito. A veces he llegado a pensar que todo es fruto de que en algunos aspectos somos muy parecidas. Las dos tenemos la misma formación de base, trabajamos sobre temas similares, somos perfeccionistas y hemos conseguido un buen reconocimiento a través de nuestro trabajo y seguramente tenemos también algún problemilla con nuestra autoestima.
Sé que lo mejor que puedo hacer es valorarme más a mi misma e ignorarla, el problema es que esto último de momento no he conseguido hacerlo y en lo de valorarme más a mi misma sólo estoy en el camino...
Tod@s hemos tenido o tenemos a nuestro alrededor personas con un comportamiento tóxico y no siempre podemos escoger desvincularnos completamente. Consiguen potenciar todas tus debilidades y producirte una gran frustración y un alto nivel de ansiedad. La raíz de su comportamiento tóxico acostumbra a ser los celos y una baja autoestima. Si esta persona es de nuestro entorno laboral cercano no podemos decidir no compartir nuestro tiempo con ella. Lo que sí que podemos decidir es a qué nivel lo compartimos y dejamos que nos desestabilicen emocionalmente.
Hay diferentes antídotos para evitar que peligre nuestra salud mental, emocional y física. Una es la huida, que no siempre es posible ni la más recomendada puesto que no nos podemos pasar toda la vida huyendo de los problemas. Los que acostumbran a ser más sanos y prácticos son aquellos que permiten mantenerlas a raya y neutralizar en la medida de lo posible sus ataques emocionales.
Es importante no responder a sus provocaciones con agresividad porque nos harían aparecer ante l@s demás como agresor@s en lugar de como víctimas y retroalimentaría el poder negativo que tiene hacia nosotr@s. Sería como echar gasolina para intentar apagar un incendio. Es mejor mantener la cordialidad ni que sea a mínimos y no caer en el rol de víctimas ya que la responsabilidad en todas las relaciones siempre es compartida.
Una de las estrategias que se pueden utilizar para poder pasar página es conseguir decirle a la otra persona sin tapujos y a la cara lo que piensas de ella. Para ello es imprescindible tener una buena autoestima y ser capaz de decirle lo que opinas con tranquilidad, desde la serenidad emocional. Cosa nada fácil y más teniendo en cuenta que acostumbra a ser una lucha en solitario. En resumen, que cada un@ ha de conseguir encontrar su antídoto más eficaz, con el que se siente más capaz en cada momento...
Y recuerda que todo cambio que hacemos en nosotr@s mism@s acostumbra a provocar un cambio en l@s demás...
También hay quienes dicen que nadie pasa por nuestras vidas por casualidad y de toda relación aprendemos algo...
domingo, 14 de julio de 2013
El halcón que no podía volar
"Hace muchos siglos, había una reina que recibió como obsequio dos crías de halcón que entregó al maestro de cetrería para que las entrenase.
Pasados unos meses, el maestro de dijo al rey que uno de los halcones estaba completamente educado. En cambio el otro no se movía de la rama desde el día de su llegada a palacio y no sabía que le pasaba.
La reina hizo venir a sanador@s y curander@s de todo tipo, más ningun@ de ell@s consiguió hacerlo volar. Encargó entonces a miembros de la Corte la misma misión pero tampoco lo lograron.
Finalmente la reina hizo publicar un edicto para difundirlo entre sus vasall@s pidiendo ayuda.
A la mañana siguiente, la reina estaba mirando por la ventana de su alcoba y observó que el halcón que no podía volar, lo había conseguido.
- ¡Traedme a quién ha conseguido este milagro!- ordenó la reina.
Enseguida le trajeron a una humilde campesina.
- ¿Tú has hecho volar a mi halcón? ¿Cómo lo has hecho? ¿Eres una maga?- preguntó la reina.
Feliz pero un poco intimidada a la vez, la campesina respondió:
- No fue difícil majestad. Sólo corté la rama en la que siempre estaba posado. Al hacerlo, el halcón se dio cuenta que tenía alas y simplemente voló".
Tod@s tenemos alas pero a veces nos falta el impulso para volar. Durante la vida hay muchos momentos en que nos acomodamos en una rama, en nuestra zona de confort, y nos cuesta lanzarnos a conseguir nuestros sueños.
Preferimos optar por lo conocido, por todo aquello a lo que estamos acostumbrad@s porque nos hace sentir mucho más cómod@s. Es esa zona de pánico, de miedo al fracaso, la que nos hace a menudo paralizarnos y no experimentar, arriesgar, aprender de nuevo, aprender más.
Pero también hay muchos momentos, personas o situaciones que nos impulsan y ayudan a aprovechar las alas que tod@s tenemos y volar. A veces es un comentario de alguien cercano, otras veces un trabajo personal, la madurez, la lectura de un libro, una crisis, la muerte de una persona querida, una maga... hay muchos momentos que actúan como tijeras que podan la rama y que nos dan ese último impulso que necesitábamos para lanzarnos en busca de nuevas experiencias.
Siempre habrá muchas otras ramas en las cuales irnos posando y descansando. Confiar en nosotr@s mism@s y perseguir nuestros sueños no está reñido con cuidar y disfrutar de nuestra zona de confort, siempre y cuando no nos acomodemos y nos creamos capaces de volar.
Pasados unos meses, el maestro de dijo al rey que uno de los halcones estaba completamente educado. En cambio el otro no se movía de la rama desde el día de su llegada a palacio y no sabía que le pasaba.La reina hizo venir a sanador@s y curander@s de todo tipo, más ningun@ de ell@s consiguió hacerlo volar. Encargó entonces a miembros de la Corte la misma misión pero tampoco lo lograron.
Finalmente la reina hizo publicar un edicto para difundirlo entre sus vasall@s pidiendo ayuda.
A la mañana siguiente, la reina estaba mirando por la ventana de su alcoba y observó que el halcón que no podía volar, lo había conseguido.
- ¡Traedme a quién ha conseguido este milagro!- ordenó la reina.
Enseguida le trajeron a una humilde campesina.
- ¿Tú has hecho volar a mi halcón? ¿Cómo lo has hecho? ¿Eres una maga?- preguntó la reina.
Feliz pero un poco intimidada a la vez, la campesina respondió:
- No fue difícil majestad. Sólo corté la rama en la que siempre estaba posado. Al hacerlo, el halcón se dio cuenta que tenía alas y simplemente voló".
Tod@s tenemos alas pero a veces nos falta el impulso para volar. Durante la vida hay muchos momentos en que nos acomodamos en una rama, en nuestra zona de confort, y nos cuesta lanzarnos a conseguir nuestros sueños.
Preferimos optar por lo conocido, por todo aquello a lo que estamos acostumbrad@s porque nos hace sentir mucho más cómod@s. Es esa zona de pánico, de miedo al fracaso, la que nos hace a menudo paralizarnos y no experimentar, arriesgar, aprender de nuevo, aprender más.
Pero también hay muchos momentos, personas o situaciones que nos impulsan y ayudan a aprovechar las alas que tod@s tenemos y volar. A veces es un comentario de alguien cercano, otras veces un trabajo personal, la madurez, la lectura de un libro, una crisis, la muerte de una persona querida, una maga... hay muchos momentos que actúan como tijeras que podan la rama y que nos dan ese último impulso que necesitábamos para lanzarnos en busca de nuevas experiencias.
Siempre habrá muchas otras ramas en las cuales irnos posando y descansando. Confiar en nosotr@s mism@s y perseguir nuestros sueños no está reñido con cuidar y disfrutar de nuestra zona de confort, siempre y cuando no nos acomodemos y nos creamos capaces de volar.
miércoles, 10 de julio de 2013
¿Pueden complicarnos la vida las nuevas tecnologías?
Cada vez podemos leer más artículos relacionados con el aumento significativo de los casos de atención psicoterapéutica a personas con adicciones relacionadas con las nuevas tecnologías: ludópatas cibernétic@s, adict@s al Whatsapp, a las relaciones virtuales, al póker online... Son nuevas formas de adicción en auge pero todavía poco visibles a nivel social y con un bajo nivel de conciencia por parte de las personas afectadas.
Cuando leo sobre el tema me imagino, como pasa en otros muchos temas, que lo que se empieza a conocer es sólo la punta del iceberg. Adicciones que no por ser consideradas menos "tóxicas", ya que no se desarrollan como consecuencia de ingerir, inhalar, absorber o inyectarse alguna substancia, no dejan de ser nocivas para la salud biopsicosocial de las personas y que pueden llegar a interferir gravemente en la vida a todos los niveles: familiar, escolar, social...
Cuando se trata de niñ@s y adolescentes denominad@s nativ@s digitales, que ya nacieron después de las TIC's y crecieron en la Red, su vida ya no se entiende sin el uso continuado de todos estos medios. Por tanto, no se trata de adoptar desde la familia un papel prohibitivo, sino de estar atent@s para prevenir posibles abusos o adicciones, educando para un uso responsable, consensuando límites en el uso y espacios en los que se pueden usar con mayor flexibilidad, estando atent@s a posibles comportamientos poco habituales y sintomáticos de posible adicción... Y muy importante, no olvidar que son grandes imitadores del comportamiento de l@s adult@s... y que se trata de si se hace un uso correcto o se abusa.
Cuando leo sobre el tema me imagino, como pasa en otros muchos temas, que lo que se empieza a conocer es sólo la punta del iceberg. Adicciones que no por ser consideradas menos "tóxicas", ya que no se desarrollan como consecuencia de ingerir, inhalar, absorber o inyectarse alguna substancia, no dejan de ser nocivas para la salud biopsicosocial de las personas y que pueden llegar a interferir gravemente en la vida a todos los niveles: familiar, escolar, social...
Cuando se trata de niñ@s y adolescentes denominad@s nativ@s digitales, que ya nacieron después de las TIC's y crecieron en la Red, su vida ya no se entiende sin el uso continuado de todos estos medios. Por tanto, no se trata de adoptar desde la familia un papel prohibitivo, sino de estar atent@s para prevenir posibles abusos o adicciones, educando para un uso responsable, consensuando límites en el uso y espacios en los que se pueden usar con mayor flexibilidad, estando atent@s a posibles comportamientos poco habituales y sintomáticos de posible adicción... Y muy importante, no olvidar que son grandes imitadores del comportamiento de l@s adult@s... y que se trata de si se hace un uso correcto o se abusa.
sábado, 6 de julio de 2013
¿Con qué escena te identificas?
Se abre el telón...
Y aparece una chica con expresión de miedo, ansiedad, rabia contenida, culpa y tristeza.
Se cierra el telón...
¿Cómo se llama la película?
"Cuando digo NO me siento culpable"
Se abre el telón...
Y aparece una chica con expresión de satisfacción consigo misma.
Se cierra el telón...
¿Cómo se llama la película?
"Cuando digo NO me siento libre"
¿Qué ha pasado entre estas dos escenas de vida? Que Ana ha aprendido a respetarse a sí misma, ha trabajado para aumentar su autoestima y eso le ha permitido relacionarse con l@s demás respetando sus propios principios, creencias y conveniencias. Nadie nace predeterminad@ a ser sumis@ o a necesitar estar por encima de l@s demás. Ambos son comportamientos aprendidos y que se pueden modelar y modificar. Las habilidades para ser asertiv@ se aprenden a través de lo que nos han transmitido nuestras familias, maestr@s, amistades, medios de comunicación, etc.
El comportamiento poco asertivo ha sido muy bien valorado socialmente, sobretodo cuando de las mujeres se trataba. Cuanto más sumisa mejor, la que siempre piensa en l@s demás por encima de su bienestar, la que apoya a todo su entorno, el "Pilar" de la familia... patrón típico de las mujeres que aman demasiado, que centran su vida en la necesidad de ser querida y apreciada por todo el mundo y que tienen miedo a herir los sentimientos de l@s demás a costa de su propia autoestima e incluso de perder su dignidad. Especialmente reforzado en las mujeres pero que también se puede identificar en muchos hombres que adoptan una actitud de salvadores.
Hay muchas creencias aprendidas detrás del hecho de no valorarnos y no relacionarnos con libertad que nos acompañan constantemente en forma de pensamientos automáticos: hay que ser educad@, hay que cuidar a l@s demás, hay que ser obedientes ante la autoridad (personas mayores, padres y madres, maestr@s, jef@s.., hay que ser siempre lógic@ y consecuente, ha que ser flexible y adaptarse, es vergonzoso cometer errores, hay que tener siempre una respuesta adecuada...; o bien, mis derechos son más importantes que los de l@s demás, hay que ser agresiv@ y destacar por encima de l@s demás...
En conclusión, la persona queda supeditada a la opinión de l@s demás o a la imagen que damos al exterior, en lugar de pensar qué es lo que desea, necesita o cree que es mejor para ella. Se siente o "por encima" o "por debajo", en lugar de relacionarse de igual a igual. Se deja manipular y evita o bien manipula y viola los derechos de l@s demás.
Si revisamos nuestras relaciones interpersonales tod@s tenemos a nuestro alrededor algún/a aprovechad@ o manipulador/a al cual le disgusta la honestidad o no le conviene. Las personas que siguen un patrón de comportamiento más sumiso, cuando intentan hacer el cambio tienen la sensación de ser egoístas al anteponer sus necesidades a las de l@s demás. Las que siguen un patrón más agresivo tienen la sensación de que las cosas no salen como les gustaría.
En el proceso de aprender a quererse a un@ mism@ se pasa por momentos de miedo a perder la evaluación positiva de l@s demás y de incomodidad por no haber respondido a las demandas ajenas. Miedo a parecer torpe, a la respuesta agresiva de la otra persona, a perder el control, a sentirnos culpables... Nos castigamos porque no hemos sido capaces de decirlo en el momento oportuno, hemos esperado demasiado tiempo, no lo hemos dicho con el tono adecuado o nos hemos expresado con agresividad...
Pero poco a poco, conforme se ensaya, se fracasa, se vuelve a ensayar... se va encontrando el equilibrio y generalizando este nuevo patrón hasta interiorizarlo. Con el paso del tiempo actuar desde la autenticidad lleva a sentirse cada vez más libre y es este sentimiento de libertad el que nos refuerza a seguir intentándolo y que en cada nueva situación nos cueste menos.
Vale la pena hacer ese camino para ganar en dignidad personal, en seguridad, en tranquilidad a la hora de amar y en establecer relaciones más trasparentes, fluidas e igualitarias, en las cuales seamos capaces de expresar nuestros pensamientos y emociones.
Y aparece una chica con expresión de miedo, ansiedad, rabia contenida, culpa y tristeza.
Se cierra el telón...
¿Cómo se llama la película?
"Cuando digo NO me siento culpable"
Se abre el telón...
Y aparece una chica con expresión de satisfacción consigo misma.
Se cierra el telón...
¿Cómo se llama la película?
"Cuando digo NO me siento libre"
¿Qué ha pasado entre estas dos escenas de vida? Que Ana ha aprendido a respetarse a sí misma, ha trabajado para aumentar su autoestima y eso le ha permitido relacionarse con l@s demás respetando sus propios principios, creencias y conveniencias. Nadie nace predeterminad@ a ser sumis@ o a necesitar estar por encima de l@s demás. Ambos son comportamientos aprendidos y que se pueden modelar y modificar. Las habilidades para ser asertiv@ se aprenden a través de lo que nos han transmitido nuestras familias, maestr@s, amistades, medios de comunicación, etc.
El comportamiento poco asertivo ha sido muy bien valorado socialmente, sobretodo cuando de las mujeres se trataba. Cuanto más sumisa mejor, la que siempre piensa en l@s demás por encima de su bienestar, la que apoya a todo su entorno, el "Pilar" de la familia... patrón típico de las mujeres que aman demasiado, que centran su vida en la necesidad de ser querida y apreciada por todo el mundo y que tienen miedo a herir los sentimientos de l@s demás a costa de su propia autoestima e incluso de perder su dignidad. Especialmente reforzado en las mujeres pero que también se puede identificar en muchos hombres que adoptan una actitud de salvadores.
Hay muchas creencias aprendidas detrás del hecho de no valorarnos y no relacionarnos con libertad que nos acompañan constantemente en forma de pensamientos automáticos: hay que ser educad@, hay que cuidar a l@s demás, hay que ser obedientes ante la autoridad (personas mayores, padres y madres, maestr@s, jef@s.., hay que ser siempre lógic@ y consecuente, ha que ser flexible y adaptarse, es vergonzoso cometer errores, hay que tener siempre una respuesta adecuada...; o bien, mis derechos son más importantes que los de l@s demás, hay que ser agresiv@ y destacar por encima de l@s demás...
En conclusión, la persona queda supeditada a la opinión de l@s demás o a la imagen que damos al exterior, en lugar de pensar qué es lo que desea, necesita o cree que es mejor para ella. Se siente o "por encima" o "por debajo", en lugar de relacionarse de igual a igual. Se deja manipular y evita o bien manipula y viola los derechos de l@s demás.
Si revisamos nuestras relaciones interpersonales tod@s tenemos a nuestro alrededor algún/a aprovechad@ o manipulador/a al cual le disgusta la honestidad o no le conviene. Las personas que siguen un patrón de comportamiento más sumiso, cuando intentan hacer el cambio tienen la sensación de ser egoístas al anteponer sus necesidades a las de l@s demás. Las que siguen un patrón más agresivo tienen la sensación de que las cosas no salen como les gustaría.
En el proceso de aprender a quererse a un@ mism@ se pasa por momentos de miedo a perder la evaluación positiva de l@s demás y de incomodidad por no haber respondido a las demandas ajenas. Miedo a parecer torpe, a la respuesta agresiva de la otra persona, a perder el control, a sentirnos culpables... Nos castigamos porque no hemos sido capaces de decirlo en el momento oportuno, hemos esperado demasiado tiempo, no lo hemos dicho con el tono adecuado o nos hemos expresado con agresividad...
Pero poco a poco, conforme se ensaya, se fracasa, se vuelve a ensayar... se va encontrando el equilibrio y generalizando este nuevo patrón hasta interiorizarlo. Con el paso del tiempo actuar desde la autenticidad lleva a sentirse cada vez más libre y es este sentimiento de libertad el que nos refuerza a seguir intentándolo y que en cada nueva situación nos cueste menos.
Vale la pena hacer ese camino para ganar en dignidad personal, en seguridad, en tranquilidad a la hora de amar y en establecer relaciones más trasparentes, fluidas e igualitarias, en las cuales seamos capaces de expresar nuestros pensamientos y emociones.
Porque la autoestima es el mejor regalo que podemos hacernos a nosotr@s mism@s y a l@s demás.
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